El Duende Melodía

Hoy, en una baúl de la bodega, encontré mi libro de la Hormiguita Cantora y el Duende Melodía (si, infantil, lo sé) autografiado por Alicia Morel y decía: "para un duende".


Me reí de esa leyenda y me puse a pensar que quizás de ese duende ya queda bien poco.
Y entonces todas esas ideas que acostumbran a rondarme, todos esos proyectos que postergo en pos del futuro ( la carrera y esas cosas que se "supone" haga para demostrar al mundo que he madurado) se volvieron pequeños duendes sobre mi cabeza.




- ¿Porqué llevas tanto tiempo quieta?

-¿Cómo quieta?, hay que terminar la carrera, después de la carrera, el resto de la vida.



Cuando lo dije en voz alta me sonó extraño. ¿Desde cuándo la carrera se volvió algo independiente de mis
 sueños? La profesión para la vida, no la vida para la profesión.



Entonces los duendecillos corrieron a despertar a otros en mi croquera, en mis cuadernos, en mis archivos, en mis carpetas. Todos a medio terminar o postergados esperando " tiempo disponible". Como si el tiempo fuera cosa de otro, como si me hubiese comprado un boleto que no caduca.

Ahora todos acampan sobre mi tablero, sobre mi escritorio como pidiendo alguna explicación.



-¿Dónde vamos?

-Y que sé yo...

- ¿Y si no sabes tú, entonces quién?



Y no tengo idea. Son las dos de la madrugada y todavía estamos despiertos. Ellos jugueteando y riendo...yo trabajando en una entrega para un cliente mañana.



-¿Porqué no se van a dormir? Tengo trabajo para rato.

-Mmm...me parece que hemos dormido bastante ya...



Me hacen reír, pero tienen razón...y si ¿me echan una manito?. Parece que les anima la idea, veamos que sale.

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