jueves, 3 de noviembre de 2011

Unos huevitos en mi ventana




Hoy, en la oficina, una paloma pequeñita (... supongo que es paloma porque no conozco mucho de pájaros) ha puesto huevos en mi ventana.
Ha venido temprano y revoloteando. Ni siquiera me di cuenta cuando pasó, sólo cuando sentí picotear al vidrio pude ver el huevo diminuto sobre el borde de la ventana sin nido ni nada. Me paré a tomarles una foto y entonces se asustó y se fue dejando al pobre polluelo a 6 metros de altura y solo. Busqué un poco en google: "cómo salvar un huevo abandonado en mi ventana", pero decía que si lo tocaba la madre ya no lo iba a querer y yo todavía tenía la esperanza que volviese por su crío, o que lo empolle en la ventana y ver nacer los pajarillos en unos días.

Resultó que después de almuerzo la paloma ha regresado a mi ventana y a su huevo y he pensado que está tratando de llevárselo. Abajo hay un árbol, y tal vez tenga por ahí un nido, no sé. Le saco una foto mientras canta y se acomoda y llamo a una compañera de trabajo para mostrarle que la madre volvió por su retoño. Hasta pienso que se va a quedar empollando y me alegro de tenerlos en mi ventana, pero entonces se aleja volando y deja otra huevito, igual de diminuto que el anterior, sobre los ladrillos.

Y aquí estoy ahora, esperando que vuelva y pensando en mis huevitos abandonados.

La gente en la oficina ha hecho desfile para verlos y han sugerido las ideas más extrañas para empollarlos, salvarlos y adoptarlos, aunque lo más probable es que mueran si su madre no aparece. ¿Morir? ¿Estaban vivos? En realidad por ahora son sólo huevos, pero me había animado la idea de tener unos polluelos pequeñitos en la ventana los próximos días (ni tengo idea cuanto demoran en nacer, ni de si pueden empollarse así sin nido).

Todo el mundo ha fabulado también respecto de las razones del pajarillo para abandonar sus huevitos en mi ventana, que pasan por frases como: "era demasiado joven o madre soltera", o rostros emocionados que guardan la esperanza que la madre retorne a cuidarlos (yo me cuento entre ellos), y alguno más supersticioso ha dicho que tiene que ser una buena señal, que seguro me vinieron a dar buena suerte.

A estas horas ya me debo retirar de la oficina, y los huevitos descansan solos en la ventana... esperando. Esperando algo que tal vez no viene.

Supongo que todos los días nacen polluelos en todas partes, todos los días una paloma o un pajarillo de esos que andan en las ciudades hacen sus nidos lejos de nuestros ojos, todos los días huevos abandonados se extinguen... pero por una tonta razón me habría gustado que estos rompieran cascarón en mi ventana.