martes, 31 de diciembre de 2013

Un Año más

...Well I wanted something better than
I wished for something new
And I wanted something beautiful
And wish for something true
Been lookin' for a reason and
Something to lose
(Wheels, Foo Fighters)




Otro año más que se va. ¡Cómo de rápido escapa el tiempo cuando se es adulto!
No hay espacio para pausas ni para sentarse a buscar caminos... nada más andar y descubrir al paso: tropezar y caer, levantarse y seguir, correr y volar también. Ser feliz todo lo que se pueda porque es el único modo que funciona. Esperar y desesperar no hace que el reloj se detenga, sólo que marche vacío.

¿Deseos para el año que comienza?
Anota en una hoja en blanco algo que anhelas hace tiempo, que pospusiste, que parece imposible o simplemente un poco loco. Escríbelo en GRANDE, con plumón permanente y letras rojas. Pégalo en una pared de tu pieza,en tu refrigerador, en el baño, donde lo veas y te siga hasta que te encuentre, hasta que despierte en ti lo que parecía perdido.

Todos queremos que vengan cosas nuevas y mejores, pero no todos están dispuestos a invertir la energía, las ganas y la constancia que ello requiere. Porque aunque no te lo quieras creer la única mano que escribe el destino es la tuya propia.

Seguro vas a perder algo en el camino y todos los riesgos que corras puedan lanzarte a algún lugar no presupuestado. Pero lo que vas a ganar siempre es más, siempre suma.

¡Los mejores deseos para el 2014!


viernes, 20 de diciembre de 2013

De vuelta a los monitos

Ilustración Eva Lobatón

Parece ser que tengo el afán de colapsar mi agenda. Que cada proyecto nuevo que aparece, trae dos más bajo el brazo, y todo me parece desafío o aventura. O tal vez sólo no pueda decir que no sin sentir que dejo atrás una oportunidad que pudo ser importante.

Y entonces un aviso en Facebook  "Se abre Taller Proyecto Ilustrado". ¡Proyecto Ilustrado!, pero si desde que tengo 8 años he querido ilustrar mis propios cuentos en formato álbum (aún cuando en esa época no sabía que se llamaban así). 

- ¿Horario de clases?
Justo una hora después del entrenamiento lo que me da tiempo para trasladarme.
¿Transpirada como burro? Mmm...llevo una muda...voila! antes de 15 minutos ya estaba inscrita.

Porque ¿Pude correr una maratón verdad? y eso nunca fue una habilidad natural en mi, sólo esfuerzo y perseverancia ¿Cómo no voy a poder hacer esto si casi nací con el lápiz en la mano?! Ya es hora de cerrar ciertos ciclos.
¿Quieres? ¡Puedes!, como dice cierta publicidad...Jajaja

Y así no más partí este nuevo proceso que ha sido de lo más inspirador, pero claro está, sumó más trasnoche a mi vida. Pronto estaré posteando nuevamente con ilustraciones propias y ¡tendré mi primer libro! Eso me motiva cuando mis ojos se cierran.

Parece que algunos nacimos para vivir dentro de una juguera.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Pequeños placeres #1

Karigurashi no Arrietty - 2010

1. El olor a pasto mojado. Tiene el poder de transportarme a los atardeceres de mi pueblo, a nosotros (yo y mi pequeña tropa de hermanos) corriendo por el jardín y mamá con su manguera, todas las tardes del verano a la hora en que refrescaba y las calles volvían a llenarse de vida.

2. El pan batido con jamón y palta. Otra pequeña delicia de los tiempos en que viajábamos al puerto en tren. No importa que mamá nos llevara cocaví. En Llayllay, cuando el tren daba la vuelta, las vendedoras en delantales blancos vendían las marraquetas en bolsitas plásticas y esas siempre eran más ricas que cualquier otra cosa.

3. Las cremas. A nadie le gusta tanto encremarse como a mí. Tengo mil frascos de emulsiones para el pelo, los tobillos, las rodillas, los codos, la nariz, los ojos, los muslos, los dedos del pie, etc. Es mi forma de regalonearme luego de la ducha en las mañanas o después del entrenamiento. Una caricia a mi misma para no olvidar lo mucho que me quiero.

4. Los vestidos. Amo los vestidos!! tengo de todos los colores y modelos y siempre estoy buscando nuevas tiendas, talleres o diseñadores. Me emociono siempre que llega uno nuevo de los que encargo en línea.

5. Las medallas. Y no para colgarlas, ni mostrarlas a nadie en particular. Guardo las mías en una cajita de regalo que sólo abro cuando llega una nueva. Y ahí las miro, las cuento, a veces hasta me las cuelgo al cuello unos minutos, me alegro de lo que he conseguido y las vuelvo a guardar.

6. La cena de Navidad. Vale decir que no soy una muy buena ni dispuesta cocinera, salvo en Navidad, cuando estamos todos juntos y buscamos un menú especial y elaborado que nos congrega toda la víspera alrededor de la cocina y los videos de las peliculas de la infancia.

7. Un domingo en pijamas. Esos días absolutamente libres después de unas semanas ajetreadas, que no son vacaciones ni hay compromiso alguno. Sólo despertar, desayunar y volver a dormir, despertar a almorzar y volver a dormir... dormir hasta que el sueño desaparezca por completo. Para mi el descanso absoluto de vez en cuando es siempre un gran placer.

8. Una peli de Hayao Miyazaki. O en general algún animé japonés lleno de detalles pequeños, donde todos los trazos pueden volverse personajes. Historias complejas y profundas donde la magia es tan natural como respirar.