martes, 31 de diciembre de 2013

Un Año más

...Well I wanted something better than
I wished for something new
And I wanted something beautiful
And wish for something true
Been lookin' for a reason and
Something to lose
(Wheels, Foo Fighters)




Otro año más que se va. ¡Cómo de rápido escapa el tiempo cuando se es adulto!
No hay espacio para pausas ni para sentarse a buscar caminos... nada más andar y descubrir al paso: tropezar y caer, levantarse y seguir, correr y volar también. Ser feliz todo lo que se pueda porque es el único modo que funciona. Esperar y desesperar no hace que el reloj se detenga, sólo que marche vacío.

¿Deseos para el año que comienza?
Anota en una hoja en blanco algo que anhelas hace tiempo, que pospusiste, que parece imposible o simplemente un poco loco. Escríbelo en GRANDE, con plumón permanente y letras rojas. Pégalo en una pared de tu pieza,en tu refrigerador, en el baño, donde lo veas y te siga hasta que te encuentre, hasta que despierte en ti lo que parecía perdido.

Todos queremos que vengan cosas nuevas y mejores, pero no todos están dispuestos a invertir la energía, las ganas y la constancia que ello requiere. Porque aunque no te lo quieras creer la única mano que escribe el destino es la tuya propia.

Seguro vas a perder algo en el camino y todos los riesgos que corras puedan lanzarte a algún lugar no presupuestado. Pero lo que vas a ganar siempre es más, siempre suma.

¡Los mejores deseos para el 2014!


viernes, 20 de diciembre de 2013

De vuelta a los monitos

Ilustración Eva Lobatón

Parece ser que tengo el afán de colapsar mi agenda. Que cada proyecto nuevo que aparece, trae dos más bajo el brazo, y todo me parece desafío o aventura. O tal vez sólo no pueda decir que no sin sentir que dejo atrás una oportunidad que pudo ser importante.

Y entonces un aviso en Facebook  "Se abre Taller Proyecto Ilustrado". ¡Proyecto Ilustrado!, pero si desde que tengo 8 años he querido ilustrar mis propios cuentos en formato álbum (aún cuando en esa época no sabía que se llamaban así). 

- ¿Horario de clases?
Justo una hora después del entrenamiento lo que me da tiempo para trasladarme.
¿Transpirada como burro? Mmm...llevo una muda...voila! antes de 15 minutos ya estaba inscrita.

Porque ¿Pude correr una maratón verdad? y eso nunca fue una habilidad natural en mi, sólo esfuerzo y perseverancia ¿Cómo no voy a poder hacer esto si casi nací con el lápiz en la mano?! Ya es hora de cerrar ciertos ciclos.
¿Quieres? ¡Puedes!, como dice cierta publicidad...Jajaja

Y así no más partí este nuevo proceso que ha sido de lo más inspirador, pero claro está, sumó más trasnoche a mi vida. Pronto estaré posteando nuevamente con ilustraciones propias y ¡tendré mi primer libro! Eso me motiva cuando mis ojos se cierran.

Parece que algunos nacimos para vivir dentro de una juguera.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Pequeños placeres #1

Karigurashi no Arrietty - 2010

1. El olor a pasto mojado. Tiene el poder de transportarme a los atardeceres de mi pueblo, a nosotros (yo y mi pequeña tropa de hermanos) corriendo por el jardín y mamá con su manguera, todas las tardes del verano a la hora en que refrescaba y las calles volvían a llenarse de vida.

2. El pan batido con jamón y palta. Otra pequeña delicia de los tiempos en que viajábamos al puerto en tren. No importa que mamá nos llevara cocaví. En Llayllay, cuando el tren daba la vuelta, las vendedoras en delantales blancos vendían las marraquetas en bolsitas plásticas y esas siempre eran más ricas que cualquier otra cosa.

3. Las cremas. A nadie le gusta tanto encremarse como a mí. Tengo mil frascos de emulsiones para el pelo, los tobillos, las rodillas, los codos, la nariz, los ojos, los muslos, los dedos del pie, etc. Es mi forma de regalonearme luego de la ducha en las mañanas o después del entrenamiento. Una caricia a mi misma para no olvidar lo mucho que me quiero.

4. Los vestidos. Amo los vestidos!! tengo de todos los colores y modelos y siempre estoy buscando nuevas tiendas, talleres o diseñadores. Me emociono siempre que llega uno nuevo de los que encargo en línea.

5. Las medallas. Y no para colgarlas, ni mostrarlas a nadie en particular. Guardo las mías en una cajita de regalo que sólo abro cuando llega una nueva. Y ahí las miro, las cuento, a veces hasta me las cuelgo al cuello unos minutos, me alegro de lo que he conseguido y las vuelvo a guardar.

6. La cena de Navidad. Vale decir que no soy una muy buena ni dispuesta cocinera, salvo en Navidad, cuando estamos todos juntos y buscamos un menú especial y elaborado que nos congrega toda la víspera alrededor de la cocina y los videos de las peliculas de la infancia.

7. Un domingo en pijamas. Esos días absolutamente libres después de unas semanas ajetreadas, que no son vacaciones ni hay compromiso alguno. Sólo despertar, desayunar y volver a dormir, despertar a almorzar y volver a dormir... dormir hasta que el sueño desaparezca por completo. Para mi el descanso absoluto de vez en cuando es siempre un gran placer.

8. Una peli de Hayao Miyazaki. O en general algún animé japonés lleno de detalles pequeños, donde todos los trazos pueden volverse personajes. Historias complejas y profundas donde la magia es tan natural como respirar.


martes, 22 de octubre de 2013

Life Soundtracks #Maratón #Baires

Domingo 13 octubre 2013, Buenos Aires. Argentina

He completado mi primer maratón hace una semana en Buenos Aires y todavía disfruto la emoción poderosa de meta cumplida que nos hace dueños del mundo... pude con esto que parecía imposible, entonces ¡Puedo con todo! 

Ha sido, como decía el entrenador, mucho más fácil de lo que fue todo el periodo de entrenamiento, porque gracias a eso, he terminado bien y feliz, sin ningún dolor, sin calambres, sin que mi lesión lo notara siquiera (y creo que hasta ya sanó...o se resignó a que cabeza dura manda), con los brazos levantados y sonriendo.

Con el miedo que tenía de no ser capaz, por primera vez decidí correr con música, en general me gusta sólo reflexionar y oír el sonido de la ciudad, el paisaje o el resto de los corredores, pero 42k es otra cosa, necesitaba que algo me animara si mis piernas comenzaban a flaquear. 

La semana previa armé cuidadosamente un listado de mis temas favoritos que durara al menos 4 horas. Las ordené para que las más suaves fueran primero , y al final las más agresivas, pero la suerte quiso que el día de la carrera no lograra sincronizar el ipod y la lista salió de forma aleatoria.

Dicen que cuando se está a punto de morir la vida pasa frente a nosotros. Bueno, a mi me ocurrió algo similar, pero corriendo. Mejor aún, estando viva. Y entre el Obelisco y la Casa Rosada, Puerto Madero y Palermo  la maratón se transformó, sin querer y gracias a la música, en la historia de mi vida. Y para 'esas otras' que también fui yo, adheridas a las canciones,  las dificultades del camino al fin tuvieron sentido a unos kilómetros de la meta. Como una especie de catarsis.

Finalmente mis piernas no abandonaron y al ritmo de los Stone y los Foo Fighters, de Faith No More, Pearl Jam, Deftones y Evanescence, de Megadeth, Oasis, System, Ozzy, Metálica Audioeslave y Alice in Chains cruzamos la meta una calurosa y húmeda mañana de octubre.

Sé ahora que esas mismas canciones me devolverán a las calles de Buenos Aires y esa sensación de felicidad infinita donde todas las cosas son posibles poniendo la cuota de esfuerzo necesaria.

Sólo hay que encontrar el catalizador.

viernes, 4 de octubre de 2013

El poder que vuelve las cosas posibles

Isla de Coche, Venezuela

Faltan apenas unos días para el maratón y estoy agotada y nerviosa. He subestimado inicialmente el esfuerzo, de modo que ha sido durísimo, ¡Todo un ejercicio! que ha incluido, además de energía física, voluntad y mucha disciplina.

Algunos de mis amigos piensan que estoy un poco loca, y tal vez sea, pero creo que cuando uno se compromete con algo debe llegar hasta el final. Aunque el compromiso sea sólo con uno mismo y a nadie más le importe. Este desafío ha implicado un aprendizaje tan profundo de mi misma, que ya sólo por eso vale el esfuerzo. Y ahora las emociones se mezclan y la ansiedad confunde, porque siempre existe la posibilidad de que no haya sido suficiente.

Creo que en la vida existen dos formas de alcanzar nuestras metas:
1. Las que nos resultan simples porque poseemos un talento o habilidad natural que con algo de trabajo y dedicación rinde frutos.
2. Las que requieren de todo nuestro esfuerzo por no poseer el talento naturalmente y que nos hacen trabajar el triple (o más) para desarrollarlo.

¿No has tenido a veces la sensación de que hay cosas en la vida que tienen la facultad de cambiarlo todo? Aunque lo que cambie sólo active un mecanismo, un poder y una fuerza en tu interior que desconocías y que hace que todo se vuelva posible... como si un día sin más, pudieras volar.

¿Y me preguntan si creo que vale la pena tanto esfuerzo? Claro que sí!!

viernes, 13 de septiembre de 2013

La cosa más importante que aprendí

Plaza de las Iguanas, Guayaquil, Ecuador

"Aprendí que las cosas llegan cuando estamos listos para recibirlas"
Laura Sorondo

Creo que a medida que la madurez nos alcanza (y hablo de madurez emocional no de vejez, así que la edad en que a cada uno le llega es muy diversa) se nos hace más simple ser felices.

Hubo una época en que pensé que me habría encantado viajar en el tiempo a visitar a la Kika de 19 confundidos años, abrazarla y decirle al oído que siguiera adelante, que se venía un largo trecho de aprendizaje, que escuchara su corazón, que se olvidara del miedo a equivocarse porque iba a hacerlo de mil formas distintas y aún así, todo saldría bien. Que la felicidad se nutre de las vivencias, pero parte con la actitud, que no hay peor ciego que el que no quiere ver, como dicen por ahí.

Pero no sé si estaba lista para creerlo, porque le faltaba caerse varias veces más y estrellarse con sus propios muros, antes de dar con el camino correcto, antes siquiera de decidir andar o desandar un camino.

Vivir implica necesariamente caer y equivocarse, perdonar y perdonarse, recibir y perder, amar y dejar ir.

Se equivocan los que creen que dejaron la felicidad atrás, como un recuerdo, y los que la ansían como un premio futuro. Está aquí a la vuelta de la esquina, esperando que estés preparado, que abras los ojos. 

Las cosas que se fueron, seguro no eran para ti ¡déjalas ir! y recibe con los brazos abiertos la nueva oportunidad que se presenta aunque esté disfrazada de crisis. Es cierto, a todos nos gusta reír, pero llorar puede evitarte un naufragio.

Porque la vida es simple y la felicidad no cae del cielo, está dentro de nuestro corazón.

martes, 13 de agosto de 2013

¿Razones para estar feliz?

"No son los golpes ni las caídas las que hacen fracasar al hombre;
 sino su falta de voluntad para levantarse y seguir adelante.”

Punta Centinela, Ecuador

Algunas veces, las circunstancias lo ameriten o no, tienes ganas de reír por nada
 (¿O por todo?):

- Aunque el doc diga que si no le haces caso, no es sólo una carrera la que perderás. Podría ser toda la temporada. Y es que no te conoce tanto para saber lo obstinada que eres y la voluntad férrea que posees para alcanzar tus objetivos.


- Aunque además, llenó tu cartera de suplementos y minerales que se supone te faltan y el desayuno se tornó un tanto amargo. Y que importa ¿te harán bien? Entonces encarguemos de a kilo.


- Aunque ciertas preocupaciones te dejaron dormir a saltos apenas una par de horas. Durante el día la inspiración volvió y ya estás trazando los planes alternativos, hoy dormirás como bebé y el jueves es feriado.


- Aunque por la mañana, un ladrón en el metro haya forcejeado infructuosamente por llevarse tu bolso favorito y le haya arrancado una oreja. Pero no pudo quitártelo por más que trató!!


- Aunque llegaste retrasada al paradero del autobús y  15 minutos tarde a la oficina. Sabes que hay que dejarle espacio a los imprevistos ¡Mañana a levantarse 10 minutitos antes!


- Aunque hayas tenido que almorzar sola y en 10 minutos el exquisito guisado de acelgas con crema que habías preparado con tantas ganas. Menos mal me guardé un poquito para la noche, para premiarme después del entrenamiento.


Y si, hoy estoy de buen humor. El mismo que teníamos con mi hermana en nuestras vacaciones en Centinela que nos hacía saltar frente a las olas del atardecer. Porque para estar feliz, no hay que buscar tantas explicaciones.


Hoy vuelvo a entrenar al fin!!



martes, 30 de julio de 2013

La próxima cima #Baires

Cumbre cerro El Carbón (1391 mt), Huechuraba, Santiago.

He estado toda la semana durmiendo a saltos. Finalmente fui al traumatólogo y aún espero el resultado de la resonancia. En el intermedio he tenido toda clase de nutridas pesadillas con los diagnósticos más variados: hasta un perro poseído por el mismísimo Lucifer me ha mordido la pierna. Creo que es la forma en que mi organismo lidia con el estrés. Para colmo ha sido una verdadera odisea encontrar una hora antes del 2014 y el lugar que me hizo un espacio ha estado full sucedido para los resultados (corte de luz, caída de sistema, mail extraviado....suma y sigue)

No tengo nada grave claro, sólo una pequeña lesión, pero que amenaza con dejarme fuera de mi próximo desafío para este año: los 42k de la Maratón Internacional de  Buenos Aires. Tengo los tickets de avión, la inscripción, las ganas, y la fe de mi entrenador que jura que no muero y estoy lista para dar el paso.

Sé que a algunos no les gusta la actividad deportiva y no pretendo evangelizarlos en este post, pero a mi me llena de adrenalina. Sobretodo porque este año he volcado el entrenamiento a la naturaleza, incluyendo trekking de cerro y carreras cross country, lo que me ha permitido conocer mejor la ciudad que habito (Santiago no es pura selva de cemento) y apreciar panorámicas maravillosas como la capital después de la lluvia desde la cumbre del cerro Carbón, que no es tan alto, pero ya  puedes ver las nubes como motas de algodón moviéndose sobre la ciudad y el resto de la cordillera de Los Andes majestuosa.

Ahora cruzo los dedos, las piernas y los brazos porque el examen diga que es sólo un poquito de cansancio y sobresfuerzo y que pronto estoy de vuelta en las pistas para mi primer desafio internacional.

Allá voy Buenos Aires!!!!

viernes, 19 de julio de 2013

Cansancio

Dibujo con lápiz pasta  filtrado en Photoshop

El reloj llamando una, dos, tres..diez veces. Suspiran los párpados pesados dejándome abrir los ojos apenas. Despierto. Falta todavía hora y media para el amanecer.

Mi nula habilidad para retener calor hace que me arrope por capas y termine como un pesado oso al que apenas se le ven los ojos tras la bufanda.
Si hubieses nacido oso, a estas horas dormirías un sueño largo que termina en flores y pradera, en polen y anhelos. - buen punto.

Aún así sigo sintiéndome como un animal lento y pesado inmovilizado por el frío.
El frío es sicológico - mmm...claro.

Después del ejercicio y la ducha, la carne y la piel comienzan a gruñir.
 Bien! estamos vivos. Hora del desayuno.

Quieta frente al PC el calor escapa a velocidades ciclónicas y toda la energía de los km de trote matinal comienzan a escapar por lo poros.
Remedio casero: Sobredosis de té negro.

Tirito, literalmente, demasiadas horas, me agota. La arena del reloj acampa sobre mi espalda. Me veo en mi cama, arropadita, con una sopa de pollo.

- "Srta. la están esperando en la Sala de Reuniones".- aahhh un momento.
De vuelta al mundo real.

Las horas avanzan mientras un dolor fantasma en uno de los tendones amenaza con bajarme de las carreras de la temporada. ¡No puede!- creo que sí. Para tranquilizarme me prometo un masaje en cuanto retorne a casa y una visita al kine en breve.
¡Cómo me voy a lesionar todos los inviernos!- mmm... cruza los dedos que no. 

Cierro los ojos hacia dentro y recuerdo a cierta niña  sin miedo a la escarcha
 ¡¡¿Dónde te fuiste?!!


martes, 18 de junio de 2013

Algo de mi frío en tu invierno

 Dibujo rápido con lápiz pasta (esperando el invierno)

Y retorna velozmente la estación fría mientras reniego por las mañanas, entre dientes, la humedad que me cala los huesos, la niebla que apenas me deja ver la marcha, el silencio oscuro del día que se retrasa.

Miro al cielo buscando la lluvia que no viene, mientras el pasto se quiebra al borde de las aceras.

¿Dónde se metió enero y sus risas salvajes en esta danza oscura? ¿Dónde duermen las flores azules que se perdieron el amanecer?

Y yo, que obtengo mi energía de la estación cálida, me voy apagando hasta que las ideas y los sueños se congelan, hasta que la temperatura me paraliza los sentidos.

Tomo los lápices y me visto de lluvia.
Porque dicen, que después de la lluvia, siempre sale el sol.

jueves, 23 de mayo de 2013

Aprendizaje #1

    Ilustración de Carlos Vélez

El tiempo que todo lo cura es cada vez más breve. Puede que sea la edad o la madurez. Entender a la quinta vuelta que darnos cabezazos contra la pared no devuelve las horas ni cambia remotamente las circunstancias. El conocimiento de que el inicio del aprendizaje está en secar las lágrimas y enfrentar los resultados. No dar vuelta la página, pues pocas veces se puede, sino incorporar esa nueva página a nuestra vida, aunque duela, es más, porque duele, y el tiempo y la sal derramada la volverán indestructible, pero absolutamente inofensiva.

Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. Yo creo que además se vuelve parte de tu piel y permite que, la próxima vez, no caigas en la primera estocada. Y no hablo de vivir con eso como carga, ni menos de incorporar la derrota a nuestro hábito, sino de aprender y ser feliz con ellas y por sobre ellas.

A mi los recuerdos me traen nostalgias, a veces hasta lágrimas, pero no me duelen. Enterré a cada uno como corresponde, cajón y velorio, silencio y luto. Y de cuando en cuando, les dejo una flor en su tumba.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Memories#1 Tallarines con carne


Me acordé que cuando era chica, mi abuela materna que vivió una temporada con nosotros, solía ser nuestra cómplice y defensora en todas las embarradas que cometíamos (que no eran pocas), mediando entre mamá y nosotros. Era una amiga "grande" a la que te apenaba defraudar, y siempre conseguía mucho más de nosotros que la mamá con sus retos.

Una vez, unos días antes de mi cumpleaños, que es en pleno invierno, ocurrió una tragedia terrible, el mejor amigo de mi papá murió en una avalancha en la cordillera y todo se volvió gris en la casa. Todavía recuerdo que afuera nevaba cuando mamá apareció en la puerta con su abrigo mojado y llorando. Mi abuela la abrazó entre sollozos y la llevó al dormitorio.

En los días que siguieron papá partió a la cordillera a colaborar en el rescate de los que sobrevivieron. En ese momento no lo entendí, pero hoy creo que debe haber sido un momento muy difícil para él. Y nosotros que no comprendíamos bien la muerte, pero adivinábamos la tristeza en sus rostros, hasta hablábamos más bajito y procurábamos portarnos bien.

El día de mi cumpleaños fue el funeral con honores en la Iglesia de la Plaza principal, pero nosotros éramos chicos y nos quedamos en la casa con mi abuela. No era día para tortas ni celebraciones. Mis papas salieron temprano antes que nos despertáramos y mi abuela me abrazó apenas aparecí en el living con pijama y me dijo. "Bien, desde hoy los cumpleañeros deciden en su día que se hace de almuerzo en la casa". Va a sonar tonto, pero en esa época las cosas no eran como hoy, uno comía lo que le servían y punto, aunque no le gustara y jamás me habían permitido sugerir un menú.

-¿Lo que yo quiera?¿de verdad?
- Si pues, ya estás grande. Así que hoy día decides que comen todos.
- Entonces quiero tallarines, tallarines con carne molida y sin salsa de tomates, con cebolla chiquitita no más.

Mi abuela se puso a reír con ganas y mi hermana a reclamar que mi abuela había dicho "cualquier cosa" y yo la muy tonta había elegido fideos.

Esos deben ser los mejores tallarines que he comido en la vida. De hecho el sólo recuerdo hace que me de un antojo enorme de ellos cuando hoy día no soy muy fanática de la pasta y como sólo de cuando en vez. Mi mamá, desde entonces, aún cocina el plato favorito de cada uno en su cumple siguiendo los dictámenes de la abuela.

Probablemente los tallarines con carne molida me van a llevar siempre a mi cumpleaños número siete y la habilidad de mi abuela para convertir las cosas más pequeñas en grandes detalles. Y aunque el Alzheimer nos la robó mucho antes de que partiera, yo guardo todos esos recuerdos para que permanezca conmigo.¡Te extraño Nora!

martes, 12 de febrero de 2013

Viaje a la mitad del Mundo #Ecuador


Dibujo rápido con rotuladores.

En días como hoy el sol nos abraza con 32° adormilando hasta nuestras mejores ideas. En estos días en que la mitad del país está de vacaciones y los que no, circulamos destilando cansancio por las calles de la capital, yo me concentro en mi próximo destino de viaje a la mitad del mundo.

Me encanta volar, y a veces pienso que soy de aquellos sin raíces, ni anclas y tal vez algún día la brisa me lleve lejos y no me traiga de regreso. Por lo pronto, después de recorrer bastante Chile y una vueltecita por el continente viejo, decidí conocer Sudamérica. Si buscas, San Google mediante, hay miles de hermosos destinos dependiendo del gusto de cada quién.

Yo, que siempre he sido de museos y palacios y fiel admiradora del mundo antiguo, me enamoré de los colores del Caribe en Venezuela. El mar, los animales y la comida reflejados en la ropa y en los rostros. La alegría floreciendo sobre la piel.

Hoy, en un día rutinario de oficina, saco  mis rotuladores y hago un dibujo rápido. Para cuando lo termino ya estoy sonriendo nuevamente y soñando con los días que fueron...con los días que vienen en apenas tres semanas.

Aguante Ecuador que allá voy!!!!



viernes, 18 de enero de 2013

Adioses necesarios

"Cuando el adiós es necesario para el crecimiento...
 hay que hacerlo con heroísmo hasta el final"


Ilustración Sara Miranda Icaza


Siempre he transitado entre escasas despedidas. Como les mencioné alguna vez soy una persona desapegada en general, y salvo aquellos que ocupan mi pequeño círculo infranqueable, los demás aunque a veces han dejado huellas valiosas, se han movido o desaparecido paulatinamente casi sin dolor, de hecho en ocasiones no lo he notado hasta que es ya un camino sin retorno.

Hoy tal vez esté un poco más vieja o más sensible. O sea también que a medida que me encuentro y defino con líneas más claras, los vínculos que establezco son más permanentes. La gente que gravita en torno a mi esfera, tiene un poco más de mi, tanto así que se lleva un trocito cuando está lejos o cuando no está. Difícil saber. Sólo la sensación de una lágrima diminuta cosquilleando en medio del pecho buscando una salida, que seguro, no encontrará.


Por alguna razón nos conectamos con algunos y no con otros. Hay quienes nos son fáciles de querer e imposibles de ignorar. Aquellos quienes sin pronóstico alguno, encontramos un día acurrucados en el corazón, sonriendo.


Amigas queridas. Que hayan elegido el mismo día para tomar distintos rumbos fue pura casualidad. Que entre ustedes apenas se conozcan y sólo tengan en común su nexo conmigo también 
(aunque con más tiempo o coincidencias sé que se habrían llevado muy bien).

¿Las extrañaré en el quehacer diario? 

Ufff...claro que sí.
¿Entiendo que los vínculos verdaderos son para siempre? 
Si, también.
Pero también sé que la distancia y el ajetreo de la vida diaria nos aleja a velocidades ciclónicas. Así que, por si lo olvido, como suelo hacer (o solemos hacerlo todos) agradezco de corazón los momentos compartidos y el crecimiento conjunto. Las risas y confidencias al azar. Lo que de ustedes se queda conmigo y lo que, espero, lleven de mi también.

Porque sin duda hay cosas que vuelven a los momentos únicos. Y únicos momentos para las cosas, y hoy es para decir que aunque sé que estos adioses son necesarios, porque para crecer a veces hay que moverse un poco más de lo previsto (la experiencia me enseñó que cuando los cambios se presentan como oportunidades hay que abrazarlos y partir con ellos) la aventura de haber compartido, aunque finalice aquí, ya valió la pena.