jueves, 21 de abril de 2011

Alice in Wonderland

(Ilustraciones clásicas del cuento por Sir John Tenniel)
Hay días difíciles, hoy seguro es uno de esos. No puedo saber si todo saldrá como quieres, porque no conozco el futuro, pero podría asegurar que todo estará bien aunque se resuelva de distinto modo, aunque implique un cambio no presupuestado de ruta.

Hoy tal vez te parezca que para algunos la vida es fácil y simple, y que con menos esfuerzo y lágrimas han conseguido llegar mucho más lejos que tú. Díficil asumir algo así como verdad, pero aunque así fuera ¿Cuál es la diferencia?

Yo prefiero pensar en la vida como una aventura, y con lo que me gustan los dibujos, como un cuento. Tal vez haya quienes vivan como príncipes y princesas, quién sabe. O cantando (como en las películas de Disney) con una orquesta bajo el mar.

Y estamos los que caímos al País de las Maravillas, que tiene de maravilloso, lo mismo que de terrorífico. Que no es fácil, que tiene mil rutas alternativas y algunas que hacen círculos, donde ver el camino se hace mucho más difícil, donde para atravesar una puerta hay que haber crecido, llorado, nadado, seguido a un conejo que es casi una ilusión y vuelto a empezar.

Pero la de experiencias e historias que hemos vivido, con tanto miedo a veces, que la felicidad es como un oasis y una vez que la atrapamos ya no la dejamos ir.

¿Cambiarías eso por la orquesta de sirenas bajo el mar? Yo, ni en un millón de años. Aunque deba volver a empezar cien veces. El País de las Maravillas tiene la facultad de sorprenderte cada vez.

Sólo quiero decirte que a pesar de la distancia no estás sola, en mi país mágico puedo volar a abrazarte y si cierras un poco los ojos verás que ahí estoy.

Vas a ver amiga como Wonderland tampoco nos defrauda esta vez.

lunes, 11 de abril de 2011

La primera lluvia

(Ilustración de Eugenia Novati)

Ha caído la primera lluvia. Las hojas han resbalado de los árboles con la fuerza del agua y por la mañana el Otoño se ha adueñado de golpe de aceras y esquinas.

Ha caído la primera lluvia. Comprendo que el invierno ha sido invocado y se acerca a velocidad ciclónica, puedo oírlo en el viento que ha cambiado su textura, puedo saborearlo en la neblina matinal.

Se me ha antojado una taza de chocolate caliente y los discos de Yann Tiersen en las calles de París.

Se me ha antojado un abrigo rojo y una cartera verde porque el cielo se ha vuelto gris.

Miro al sol que sonríe lejano debajo de un colchón de nubes, despidiéndose.

Por alguna razón que poco comprendo me rondan ciertos recuerdos de la infancia, de otras lluvias, anudando la nostalgia en mi estómago.

Cuando era chica, en los días de lluvia, mi mamá nos dejaba quedarnos durmiendo hasta tarde y amasaba sopaipillas con zapallo para la hora del té.

Cuando era chica, mi mamá nos tejía bufandas y chalecos de lana todos los años, y en las noches más frías le pedía a mi hermanito menor que se metiera a mi cama como guatero para poder dormir.

Ha caído la primera lluvia y el aroma esta mañana es otro, el cielo es otro y tal vez hasta yo, sea otra también.