lunes, 19 de diciembre de 2011

Juro que no recuerdo ni su nombre...



A pesar de todas mis buenas intenciones, no soy de aquellos seres adorables que todo el mundo quiere con sólo verles llegar. Suelo establecer lazos afectivos limitados por mi pésima habilidad demostrativa y un desapego natural a las circunstancias, cualesquiera sean éstas, siguiendo de largo sin más.

Sin embargo mis afectos son perpetuos y leales. Aunque deba hacer reiterados esfuerzos por no olvidar las cosas que son importantes para los otros, o las convenciones sociales establecidas respecto de ciertos eventos.

Amiga querida, a modo de excusa puedo decir que tengo la cabeza puesta en mil cosas a la vez y es en medio de esa juguera donde nacen todas las ideas que tengo.

Supongo que ya me he acostumbrado a tu ausencia desde que te instalaste al otro lado de Los Andes, pero siento que estamos conectadas por algo que es mucho mayor que la cercanía física y que es indestructible, que va más allá de las palabras y que es un poco como ser familia, la familia que uno "elige".

Han pasado muchos años, hemos crecido, madurado y cambiado en direcciones distintas varias veces, sin embargo lo importante permanece, y si la felicidad de cada una nos separa miles de kilómetros ¿Qué importa?

Podría decir que te deseo lo mejor del mundo en este nuevo cumpleaños que olvidé, pero la verdad es que te lo he deseado siempre, a diario. Y sé que todo lo que aún está pendiente terminará del mejor modo ¿No ha sido siempre así?, y si ya eres feliz con las decisiones que te tienen en este punto del camino ¿Que tanto podría cambiar eso? ¿Desandarías el camino para probar uno distinto? Sé que no, por eso me alegra que estemos donde estamos, aunque implique unos kilómetros extra o algún avión.

Escribo estas líneas para que sepas que mi cabeza es distraida, no así mi corazón. Y para desear compartir muchos años aún. (como dice un dibujito por ahí: Al infinito y más allá!!)

PD. El título es sólo porque me encanta ese poema de Parra y es lo primero que pensé a propósito de olvido.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Las cosas son lo que nosotros elegimos que sean



Es fin de año y las actividades se multiplican. Se imaginarán la cantidad de trabajo que tengo yo que pertenezco al área de marketing y publicidad. Y con mi agenda a tope, me sigo inventando actividades extra. Yo creo fervientemente que el estar en constante movimiento llama más movimiento, ideas más ideas, creatividad más creatividad.

Me he vuelto adicta a las endorfinas que libera el ejercicio físico (me encanta diseñar, pero eso me exige demasiadas horas sentada frente al computador), así que además de las clases de spinning y aerobox en la semana, me puse a trotar por el Parque los sábados y domingos, nada competitivo, correr para respirar aire fresco, para tener más energías. De eso hace ya dos años, y nunca cronometré ni medí distancia alguna.

Eso hasta que me invitaron a una carrera de beneficencia y decidí ir, por la buena onda, para contribuir mi granito de arena (no con mi transpiración, si no con la plata de la inscripción, nunca tan amarrete). Descubrí entonces que puedo correr 10 km sin chistar y a una muy buena velocidad.

Así no más se convirtió en mi nueva afición, con la suerte que mi hermana y partner también se animó y andamos las dos en cuanta carrera se asoma con nuestras propias metas personales y medallas. ¿Adivinaron cúal soy yo en la foto? Sí sí, la colorina agachada en el piso.

Resultó que alguien me dijo que me estaba volviendo "winner", que las quería ganar todas y destacar en todos lados...mmm. No lo dijo de forma amable, pero tal vez tenga razón. No quiero "ganarlas todas" , pero si poner full pasión en todas las cosas que hago, hasta las más chicas y que no le importan a nadie. Me gusta hacer bien mi pega, porqué sé que lo hago. Me gusta ponerle color a las cosas, me gusta ponerme metas grandes y medianas, también pequeñas y diminutas, pero ponerme metas de toda clase en el camino y me siento feliz al traspasarlas e inventar nuevas. ¿Siempre faltarán cosas por hacer? Sí ¿La perfección no es posible? También lo sé. Pero en la ruta soy más feliz que todos los que se sientan a criticar y amargarse.

Como dice el título de este post "las cosas son lo que nosotros elegimos que sean", y yo elijo el optimismo, elijo ser todo lo feliz que pueda dentro de mis posibilidades ¿estoy limitada? entonces moverme siempre hasta ese límite.

No soy de las que esperan favores del mundo. Me muevo haciendo yo los favores que pueda. Y si hay alguien que cree que hay una doble intención escondida, algún discurso, algún afán de ganar algo que no sea mi propio bienestar personal y el de quienes quiero, pregúntese porqué no se dedica simplemente a su propia felicidad, después de un tiempo ya no requiere esfuerzo, se torna una filosofía de vida.

Y sí, estoy de muy buen humor, el mismo de la manzana/corazón que tan amablemente accedió a fotografiarse con nosotras...jaja

jueves, 3 de noviembre de 2011

Unos huevitos en mi ventana




Hoy, en la oficina, una paloma pequeñita (... supongo que es paloma porque no conozco mucho de pájaros) ha puesto huevos en mi ventana.
Ha venido temprano y revoloteando. Ni siquiera me di cuenta cuando pasó, sólo cuando sentí picotear al vidrio pude ver el huevo diminuto sobre el borde de la ventana sin nido ni nada. Me paré a tomarles una foto y entonces se asustó y se fue dejando al pobre polluelo a 6 metros de altura y solo. Busqué un poco en google: "cómo salvar un huevo abandonado en mi ventana", pero decía que si lo tocaba la madre ya no lo iba a querer y yo todavía tenía la esperanza que volviese por su crío, o que lo empolle en la ventana y ver nacer los pajarillos en unos días.

Resultó que después de almuerzo la paloma ha regresado a mi ventana y a su huevo y he pensado que está tratando de llevárselo. Abajo hay un árbol, y tal vez tenga por ahí un nido, no sé. Le saco una foto mientras canta y se acomoda y llamo a una compañera de trabajo para mostrarle que la madre volvió por su retoño. Hasta pienso que se va a quedar empollando y me alegro de tenerlos en mi ventana, pero entonces se aleja volando y deja otra huevito, igual de diminuto que el anterior, sobre los ladrillos.

Y aquí estoy ahora, esperando que vuelva y pensando en mis huevitos abandonados.

La gente en la oficina ha hecho desfile para verlos y han sugerido las ideas más extrañas para empollarlos, salvarlos y adoptarlos, aunque lo más probable es que mueran si su madre no aparece. ¿Morir? ¿Estaban vivos? En realidad por ahora son sólo huevos, pero me había animado la idea de tener unos polluelos pequeñitos en la ventana los próximos días (ni tengo idea cuanto demoran en nacer, ni de si pueden empollarse así sin nido).

Todo el mundo ha fabulado también respecto de las razones del pajarillo para abandonar sus huevitos en mi ventana, que pasan por frases como: "era demasiado joven o madre soltera", o rostros emocionados que guardan la esperanza que la madre retorne a cuidarlos (yo me cuento entre ellos), y alguno más supersticioso ha dicho que tiene que ser una buena señal, que seguro me vinieron a dar buena suerte.

A estas horas ya me debo retirar de la oficina, y los huevitos descansan solos en la ventana... esperando. Esperando algo que tal vez no viene.

Supongo que todos los días nacen polluelos en todas partes, todos los días una paloma o un pajarillo de esos que andan en las ciudades hacen sus nidos lejos de nuestros ojos, todos los días huevos abandonados se extinguen... pero por una tonta razón me habría gustado que estos rompieran cascarón en mi ventana.

martes, 20 de septiembre de 2011

El poder de las cosas pequeñas

(ilustración con lápices acuarelados)

¿De que tamaño es el Universo? Dicen que infinito, e infinito significa que somos tan pequeños que probablemente jamás tendremos esa respuesta.

Pequeños,diminutos, como las hormigas del jardín, como los granos de arena, como las células que corren en nuestro torrente sanguíneo.

¿Han visto el mundo desde un avión? Las nubes se reducen a motitas de algodón, los ríos a delgados surcos azules y ¿nosotros? ni siquiera nos vemos, así tampoco los límites, ni las naciones, ni ninguna de las líneas ficticias que inventamos para dividirnos.

Somos pequeños y vivimos de las cosas pequeñas, aunque acostumbremos a pasarlas por alto cuando las tenemos. Pues te cuento un secreto: es lo pequeño lo que nos hace felices, porque las grandes cosas no son sino la suma de muchas diminutas, lo pequeño puede existir sin lo grande, pero no viceversa.

Si lo piensas la palabra "pequeño" sugiere en sí misma, algo dulce. Nadie habla nunca de "pequeña guerra", si de "pequeños besos".

Todo nace de algo pequeño, una idea que se transforma en proyecto, un deseo que se transforma en pasión, una pasión que se transforma en amor, una semilla que se vuelve un bosque.

Si buscas en las cosas pequeñas siempre encontrarás nueva fuerza para empezar, nuevos desafios que conquistar, nuevas relaciones para construir.

Prefiero las cosas pequeñas y los detalles que ellas encierran. Bien si construyen grandes cosas, bien si me acompañan diminutas para siempre.

Porque en la línea de la historia, la vida es mi pequeño segundo para compartir.


"...en un día nacieron y expiraron,
que pasados los siglos, horas fueron"

(Calderón de la Barca)

jueves, 8 de septiembre de 2011

Mudanza primaveral

Ilustración de Patricia Metola

Mi estación favorita del año se acerca veloz. Y sí, soy alérgica al polen y a los plátanos orientales, pero no me importa en absoluto la congestión ¡Adoro la primavera! las flores asomando su nariz entre las hojas, las nubes blancas y limpias a pintones en el cielo, el viento de septiembre derribando volantines, las ventanas abiertas y el sol entrando por todos lados.

El fin de semana nos hemos cambiado de departamento ¡Al fin a las alturas y con vista de todo Santiago! Y como las orugas que se transforman en mariposas le hemos dado a nuestra casa aires nuevos y hemos comprado sillas rojas, cortinas de colores, plantitas y flores (entre muchas cosillas más).

Ahora tenemos una terraza en el living y también en el dormitorio, donde la luz natural me despierta tempranito en las mañanas del week end (que los días hábiles yo me levanto una hora antes que el propio sol). Y ahí hemos puesto nuestro arbolito esperando con ansias sus primeras flores.

Es como tener una croquera nueva. Con todas las ideas dando vueltas y las hojas blancas esperando que se plasmen.

Todavía hay muchas cajas esperando ser abiertas porque la semana ha sido full en la oficina y el tiempo escasea. Pero ya vamos haciendo una lista que está pegada en la puerta del refrigerador con todas las cosas que se nos ocurren o que faltan, para ponernos a trabajar sábado y domingo.

Mañana inauguraremos con una cena para los dos celebrando este aniversario en las alturas. Y yo todavía pensando en alguna sorpresa (más sorprendente que todas las cosas buenas que nos han pasado en este tiempo en la capital) y feliz y agradecida de tantas sonrisas.

viernes, 12 de agosto de 2011

Placeres culpables

Es cierto que hay gustos que cambian con los años y que nos dan vergüenza o al menos pudor de confesar de lejos. Sin embargo hay cosas que nos marcan y por más que pasan los años y cambiemos, y vaya que lo hacemos de maneras insospechadas a veces, se quedan con nosotros para siempre.

A mí me pasa sobretodo con las cosas de la infancia. Tengo el privilegio de tener bellísimos recuerdos de esa etapa de mi vida y ellos tienen el poder de transportarme como ninguna otra cosa y de socorrerme en caso de necesitarlo.

He estado bastante estresada estas semanas, muerte del PC mediante, reorganizando todo mi trabajo, y sí, como era de esperarse todo ha funcionado bien, de hecho algunas cosas mejoraron bastante con la "segunda mirada" y el estrés que en general es nocivo para el mundo (o eso se supone) a mi me aporta bastante creatividad.

En fin, aún así he necesitado de mis "apoyos" para sobrellevar mi carga de trabajo, esto es, nuevos libros para antes de dormir, harto ejercicio y mucha música para las largas horas que trabajo frente al PC. Y bueno, musicalmente yo tengo gustos pegados, 10 bandas favoritas y pare, cuesta que deje entrar otra cosa. Sin embargo la cantidad de horas que paso frente al monitor, y por ende, conectada a los audífonos hacen que hasta mis super favoritos empiecen a patearme. Y pasa que en la oficina, con prohibición de descargar alguna cosa de esas (discos por ejemplo) opto por la radio (Futuro, SonarFm, para los que sepan cuales son) o You Tube a veces, una lista "x" que suene, no moleste y acelere mis procesos productivos.

Y entonces, como que no quiere la cosa me encuentro con este dúo sueco, delirio de mis tiempos en la enseñanza básica. ¿Van a creer que le corté el pelo a mi barbie para que se pareciera a Marie Fredriksson? ¿Van a creer que aún recuerdo todas las letras (y en inglés, porque no me gustaron jamás las versiones que salieron en español)? ¿Van a creer que los escuché toda la tarde y fue una de las más productivas de la semana? ¿Van a creer que por esa tontera me voy feliz de la oficina hoy?(igual aporta que sea viernes y haya dejado todo listo)

Mis amigos dirían que me he puesto full mamona si confieso una cosa así, pero aquí casi ninguno me conoce en persona, ¡¡Se pueden reír todo lo que quieran!!!


*Este era el tema que escuchaba de fondo mientras escribía este post.

miércoles, 20 de julio de 2011

Crónica de una muerte No Anunciada


No se preocupen que de verdad no ha muerto nadie, y me refiero a ninguna persona. El que sí murió y me tiene de duelo (y al borde del colapso nerviso) es mi PC en la Oficina.

Imagino que para cualquiera perder sus datos sería nefasto, aunque supongo que haber perdido la info del portátil personal me habría dejado con siquiatra.

Y bien. Apago por última vez el PC el día viernes. ¿Ha presentado alguna falla o error en el tiempo que llevo usándolo? No, ninguna ¿Ha presentado algún error el mismísimo viernes? Tampoco.

Llego el lunes 8:30 de la mañana y voilà! Win no inicia. Ni a prueba de fallos, ni nada. Se reinicia constantemente como de broma.

Departamento de Informática: En un momento estamos allá...probó con un golpe? (risas)

8:45. Después de un diagnóstico breve donde no pasa nada, mi PC sale de la oficina rumbo al departamento técnico.

Ellos: Le traeremos otro mientras.
Yo: ¿Otro? Yo necesito la info de ese en particular...mmm ¿Tiene CS5 al menos el reemplazo?
Ellos: CS5? veremos...

Que CS5 ni nada. El reemplazo apenas tenía Open Office y Explorer, Explorer 6... horror!! (O sea que no servía para nada)

9:30 / 10:30 / 11:30. Yo merodeando como león hambriento en Informática, tratando de no sonar cargante, pero a punto de entrar en pánico ( y con todas las gráficas atrapadas en algún lugar del cadáver)

Ellos: Estamos trabajando en eso.

Y efectivamente lo hacían, los podía ver. Y su rostro cada vez más sospechoso. Yo cada vez más nerviosa pensando en los respaldos que no he hecho. En toda la info que sólo existe en ese PC (mala cosa si lo sé... pero soy de las que aprende a golpes, a martillazos en la cabeza!!!!)

12:30 / 13:30 / 14:30. Nada. Espera silenciosa. Recuerdo la antigua costumbre de las libretas telefónicas y esas cosas. No puedo adelantar nada. Sólo bocetear algo con los plumones, poco y nada.

15:30. Informática de vuelta en mi oficina con la suite de Adobe para mi nuevo PC.

Ellos: Malas noticias. El disco duro se quemó.
Yo: - Sin palabras, a punto de desmayar.-
Ellos: Estamos tratando de salvar algo (con rostro poco alentador), pero tenemos mal pronóstico.

Y en eso seguimos hoy que es mediodía del miércoles.
¿Y el disco de respaldo? Nadie me lo presentó, de hecho esos datos tienen casi un año sin respaldar (mucho antes que llegara yo). Pero el sentido común me falló absolutamente!!! ¡¡¡Tendría que haber pedido uno!!!! ¡¡Si conozco como funcionan los aparatos!!

Y mala suerte. A que llorar sobre la leche derramada con todo el trabajo que tengo por delante y contrareloj. Con mi propio disco duro (el de mi cerebro, si es que ése funciona esta vez!!!) a full tratando de recordar, reconstru¡r y rediseñar.

Lección aprendida (cómo no...)

miércoles, 6 de julio de 2011

Feliz Cumpleaños a mi!!

(en la oficina...otra improvisación)
Sí, es mi cumpleaños. Mi dibujo refleja mi humor de hoy día y ha sido un poco como volver a ser niña. Hace tiempo que no recibía tantos saludos, y hablo de saludos, no regalos. Hablo de abrazos y buenos deseos ( con lo mala que suelo ser para el contacto físico).

Mi nuevo trabajo, del que ya les había hablado, tiene muchas cosas que me gustan. Sobretodo con el trato al personal y las cosas pequeñas que hacen la vida más grata. Cuando alguien celebra algo, cumpleaños, nacimientos o sufre algún duelo, se le envía una tarjeta al afectado y un correo , ambos diseñados por mí claro (para eso es mi área), a todos para que estén enterados. Eso hace que todo el mundo esté pendiente de los festejos. Se suele escuchar por los pasillos ¿Alguien cumple años hoy? y todo mundo desfila por su oficina.

Hoy me ha tocado a mi, y aunque no he cumplido los dos meses aún, han venido desde muy temprano, desde el junior hasta el gerente general. Algunos hasta trayendo unos dulces o galletas que han dejado sobre mi escritorio.
Lo que más me ha sorprendido es que el grupo con el que usualmente almuerzo en el casino, hoy me ha invitado a un restaurant cercano y hasta se han puesto de acuerdo para regalarme un gorrito y una bufanda porque se han dado cuenta lo friolenta que soy ¡Hasta han hecho una tarjetita con sus propias manos! y cada uno ha escrito buenos deseos.

A esta hora me voy a cenar con mi novio que me ha invitado a un lugar sorpresa. Y me voy con una sonrisa, porque pese a estar lejos de mi familia (que me ha llamado tempranísimo y me espera el fin de semana) y todos los que por años han apagado las velas conmigo, me hicieron sentir como en casa otra vez, como esos cumpleaños con las amigas del alma del colegio.

Me quedé pensando en como la felicidad es tan simple.

martes, 21 de junio de 2011

Solsticio

(Bahía Pelícanos, Horcón.V región, Chile)

Hoy a las 13:16 horas ha llegado oficialmente el invierno, aunque la tormenta lo venía anunciando desde el sábado con bombos y platillos.

Un nuevo solsticio.
No sé porqué razón la palabra me suena a embrujo y sueño con seres mágicos danzando alrededor de una fogata, lanzando hechizos, cantando a la luz de la luna en un bosque a orillas del mar.

Reconozco que para vivir me gustan las grandes ciudades y su bullicio (por algo estoy radicada actualmente en Santiago), sin embargo soy mujer de la costa y debo escaparme al mar cada tanto, porque me gusta dormir al son del rompeolas y acunarme con la melodía de las gaviotas en la playa.

Menos mal que este país tiene una costa extensa y cercana, apenas a hora y media de la cordillera. Costa plagada de un sin fin de pequeños poblados donde puedes encontrarte con esos seres mágicos y conversar con la naturaleza, donde puedes hacer tu propia fogata a la luz de luna para festejar el solsticio, donde todos los bosques se caen inevitablemente al mar.

Este fin de semana, la tormenta (una de las mejores que he visto en años) me sorprendió en la costa y he saboreado el invierno con toda su furia. Me ha mirado de reojo justo antes de azotar mi cabeza mostrando toda la belleza de su gris azul.

Me he traído en los pulmones toda esa brisa. Y un poco de las gaviotas, y un poco de sal. Y hoy, a la hora del solsticio, el invierno me ha hecho un guiño: desde la cordillera nevada, en la cima, el sol tras los nimbos se ha puesto a llorar.


(Playa Chepica, El Tabo. V región, Chile)

miércoles, 15 de junio de 2011

Días de invierno

(en la oficina sin lápices, apenas un dibujo en el pc...)

Extraño las horas de luz, es lo que menos me gusta del invierno.
Me levanto tempranísimo, cuando llego a la oficina apenas ha aclarado y a la hora de salir ya está oscuro denuevo. Y, aunque adoro mi trabajo siento que pierdo las mejores horas del día detrás del escritorio.

Para constrastar un poco lleno de color mi ropero y cabellera, que si no el ánimo también se me pone gris apropósito de nada. Esta semana he pegado unas fotos gigantes de París y Nueva York en mi oficina para sentirme menos encerrada y el que ha entrado ha comentado alguna añoranza, anécdota de viaje o suspirado por unos cielos que no conoce.

Contra todo pronóstico este invierno ha sido movido. Llevo un mes en mi nueva empresa y cargo y hoy el boss me ha felicitado. Dice que le he dado un aire nuevo a la marca y las estrategias y que todo el mundo está contento con mi trabajo, de hecho se aprobaron todas mis nuevas propuestas en tiempo récord y asignado unos proyectos bastante interesantes. Justo hoy que venía pateando las piedras por los madrugones y el frío...pensando, en esas horas con las ideas entumecidas, que me iba a tomar un tiempo sabático sólo para dormir.

Supongo que estamos poco acostumbrados a recibir elogios pues pude notar como me sonrojaba (porque me quemaba la cara) mientras se comentaba mi trabajo y además de asentir creo que esbocé un tímido gracias mientras seguía analizando y explicando mis propuestas.

De todos modos la reunión me ha traido rayos de sol ficticio y he andado de humor primaveral todo el día.

Creo que los pensamientos se van condicionando y que mi rechazo al invierno es producto de años de encerrarme si había lluvia (cuando era chica si llovía ni siquiera me mandaban al colegio) y de repetir mil veces que odio el frío. Si es así empezaré a jugar a la inversa. Estuve pensando en eso toda la tarde y como no traje los lápices de colores hice el dibujo de arriba con el mouse, para adelantar, porque si no lo dibujo se me olvida y mañana me levanto otra vez refunfuñando.

Siempre digo que las cosas son lo que uno proyecta, alomejor para estas cosas simples, como aceptar no más que es invierno, también opera así.

Así que me retiro, con el ánimo de mi dibujo, porque cuando todo está bien, un día gris debe tener algún otro significado.

martes, 31 de mayo de 2011

Buscando el ritmo adecuado

(Ilustración de Clara Luna Rodriguez)

Me suele suceder agobiarme con demasiadas cosas. En ese afán hiperkinético de estar siempre en movimiento, voy diciendo que sí a cuanto proyecto me parece interesante, siempre pensando que a la vuelta de la esquina está lo que ando buscando y no quiero que se me pase de largo porque alguna preocupación menor me distrajo.

Y entonces me desdoblo. Se ponen a trabajar al unísono, la Kika perfeccionista, la creativa, madrugadora y guerrera. Aunque también la estresada y pendenciera que no me da tregua y, cronómetro en mano, castiga mis retrasos y fallas.

Díficil convivir con todas ellas por estos días, y hoy, con muchas horas de trabajo pendiente aún, parto al doctor porque el trasnoche pasa la cuenta en estos días fríos. Y voy, aunque cruzando los dedos por un remedio mágico que me devuelva las horas.

Me gustaría descubrir el punto medio entre estar detenido y funcionar a toda máquina. Porque a este ritmo, imposible el crecimiento sostenido. Un día mi organismo se declara en huelga y no responde más, aunque sea por unas ovejas más que contar.

¿Cómo se puede ser una y mil a la vez?¿Cómo se pueden querer tantas cosas y pretender que funcionen sin establecer jerarquías?¿Cómo se puede andar en este carrusel en que cada tanto una meta se alcanza y otra nueva corre a perderse en el horizonte?

Y sí, estoy contenta, pero agotada... y aunque creo en los cuentos y la magia, soy nada más humana y a estas horas se me cierran los ojos, se me doblan las piernas.

Elegir, tomar una decisión, un camino. Discriminar sin sentir que lo que abandono podría llevarse mi vida. Obtener la sabiduría de aquellos que van más despacio, pero que llegan mejor parados al final.

martes, 17 de mayo de 2011

Probar nuevos sabores

(Ilustración de Antonio Lorente Navarro)

Es bien sabido que jamás me han gustado las fórmulas, así que dejen de preguntar cuando me compro una casa, cuando me caso, cuando tengo hijos. ¿Así que ahora tocaba formar familia? Bien por los que quieran, yo... Paso.

¿Que soy egoísta?
Más egoísta el que cree que tiene derecho a opinar sobre mi vida. La felicidad es tan diversa, que lo que a ti te hace bien a mí me da lo mismo o viceversa. Es la gracia de ser distintos, los caminos son múltiples, las variables infinitas. ¿O te imaginas yendo como borregos hacia el mismo lugar?

No importa si no entiendes de que manera y hasta que punto soy feliz, yo tampoco entiendo a aquellos para los que las cosas son tan simples como seguir los formalismos sociales de moda, pero los respeto. He comprendido como algunos pueden ser tremendamente felices con cosas que me parecen descabelladas, los he observado de cerca y en este punto de mi vida siento que todas las opciones son válidas si te hacen bien.

Como cuando preparas un plato. Aún con los mismos ingredientes y la misma receta, siempre queda diferente según la mano, según lo que cada cual agregue de su propia cosecha.

Y a mí, en la cocina y en la vida, me gusta probar nuevos sabores, asumir ciertos riesgos. Si no me gusta, lo preparo distinto la próxima, le quito algún ingrediente, le agrego otro.

No voy a seguir la receta que quieres que siga. Funcionó para ti, está bien, ¿Pero quién dice que vale para mí también? De veras no conozco dos recetas que preparadas por personas distintas salgan idénticas.

Los estereotipos para los estudios y las estadísticas. Asumiendo que la perfección no es posible sólo tratar de mejorar, aprender, esforzarse y ser feliz.
¿Alguna receta ya escrita para ello?
Claro que no... sólo animarse a probar!!!!

jueves, 21 de abril de 2011

Alice in Wonderland

(Ilustraciones clásicas del cuento por Sir John Tenniel)
Hay días difíciles, hoy seguro es uno de esos. No puedo saber si todo saldrá como quieres, porque no conozco el futuro, pero podría asegurar que todo estará bien aunque se resuelva de distinto modo, aunque implique un cambio no presupuestado de ruta.

Hoy tal vez te parezca que para algunos la vida es fácil y simple, y que con menos esfuerzo y lágrimas han conseguido llegar mucho más lejos que tú. Díficil asumir algo así como verdad, pero aunque así fuera ¿Cuál es la diferencia?

Yo prefiero pensar en la vida como una aventura, y con lo que me gustan los dibujos, como un cuento. Tal vez haya quienes vivan como príncipes y princesas, quién sabe. O cantando (como en las películas de Disney) con una orquesta bajo el mar.

Y estamos los que caímos al País de las Maravillas, que tiene de maravilloso, lo mismo que de terrorífico. Que no es fácil, que tiene mil rutas alternativas y algunas que hacen círculos, donde ver el camino se hace mucho más difícil, donde para atravesar una puerta hay que haber crecido, llorado, nadado, seguido a un conejo que es casi una ilusión y vuelto a empezar.

Pero la de experiencias e historias que hemos vivido, con tanto miedo a veces, que la felicidad es como un oasis y una vez que la atrapamos ya no la dejamos ir.

¿Cambiarías eso por la orquesta de sirenas bajo el mar? Yo, ni en un millón de años. Aunque deba volver a empezar cien veces. El País de las Maravillas tiene la facultad de sorprenderte cada vez.

Sólo quiero decirte que a pesar de la distancia no estás sola, en mi país mágico puedo volar a abrazarte y si cierras un poco los ojos verás que ahí estoy.

Vas a ver amiga como Wonderland tampoco nos defrauda esta vez.

lunes, 11 de abril de 2011

La primera lluvia

(Ilustración de Eugenia Novati)

Ha caído la primera lluvia. Las hojas han resbalado de los árboles con la fuerza del agua y por la mañana el Otoño se ha adueñado de golpe de aceras y esquinas.

Ha caído la primera lluvia. Comprendo que el invierno ha sido invocado y se acerca a velocidad ciclónica, puedo oírlo en el viento que ha cambiado su textura, puedo saborearlo en la neblina matinal.

Se me ha antojado una taza de chocolate caliente y los discos de Yann Tiersen en las calles de París.

Se me ha antojado un abrigo rojo y una cartera verde porque el cielo se ha vuelto gris.

Miro al sol que sonríe lejano debajo de un colchón de nubes, despidiéndose.

Por alguna razón que poco comprendo me rondan ciertos recuerdos de la infancia, de otras lluvias, anudando la nostalgia en mi estómago.

Cuando era chica, en los días de lluvia, mi mamá nos dejaba quedarnos durmiendo hasta tarde y amasaba sopaipillas con zapallo para la hora del té.

Cuando era chica, mi mamá nos tejía bufandas y chalecos de lana todos los años, y en las noches más frías le pedía a mi hermanito menor que se metiera a mi cama como guatero para poder dormir.

Ha caído la primera lluvia y el aroma esta mañana es otro, el cielo es otro y tal vez hasta yo, sea otra también.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El conejito blanco


La otra vez un amigo dio sin querer con este blog. Y aunque no tiene mi nombre real en ninguna parte, si tiene algunos de mis dibujos y me reconoció en seguida (vale decir que todos mis lectores, no muchos por lo demás, pertenecen a la blogósfera, sólo nos conocemos por letras, única excepción la señorita Alexixis, ex discípula y hoy amiga personal) Tuvimos una charla similar a ésta:

Él : Hola conejito blanco.
Yo: ¿¿¿???? A tí que bicho te picó si se puede saber.
Él: Que si no te conociera como te conozco y sólo hubiese leído tu Blog pensaría que eres de esas minas que usan moños rosados, dulces como un candy ...así que de ahora en adelante te diré conejito.
Yo: ...seguro te atrevas a ver como te va.
Él: Jajajaja...ya sé que ésa es pose conejito, no te hagas la dura.

Y ver como se ha reído. Y yo me he quedado pensando y me ha entrado algo así como pánico escénico y no he vuelto a escribir desde entonces dándole vueltas a eso.

Mmm... no sé que impresión tendrán ustedes de mí, pero conejito de moños rosados?? lejos, lejos.
Supongo que la personalidad de todo el mundo tiene sus matices y que a algunos, como yo, matizan más que otros. A ver:

-Me encantan los dibujos y los cuentos infantiles, pero no los niños de carne y hueso (tengo super poca paciencia)
-Soy amable con la generalidad del mundo, pero sin intimar demasiado (amigos apenas contaditos con los dedos)
- La tolerancia no es un don con el que haya nacido, pero desde hace algunos años y con "gran" esfuerzo la practico.
- Puedo pasarme mil horas leyendo.
- O inventando carretes de aquí a fin de año.
- Un poco como todo el mundo, a veces muy buena, a veces no tanto, a veces sin comentario...

Sólo quería aclarar eso para el que se quedó con la impresión equivocada. Y a ti, como me vuelvas a decir conejito te corto.

martes, 18 de enero de 2011

Rayos de sol para compartir


Hace rato estaba pensando en hacer una listado evaluativo del 2010 . Antes solía hacerlo al finalizar cada año, como para filtrar el aprendizaje y porque desde lejos (aunque sea un lejos más cercano) las cosas suelen verse distintas.

Pero ya era, es 18 de enero y el año partió no más, sin que tuviera tiempo para mis reflexiones. Así vivo últimamente, inmersa en muchas cosas; el trabajo, el gimnasio, los carretes, la playa, el freelance, los compromisos. Me acuesto siempre demasiado tarde, por la razón que sea (mucho trabajo o mucha vida social), y me levanto apenas, pero tempranísimo. Sin embargo creo que funciono mejor así, a Full, haciéndole huequito a todo lo que venga, en un día que a otro podría resultarle de terror, sobretodo en esta época donde los que no estamos de vacaciones aún buscamos al menos un happy hour (salud por eso!! jeje).

Baste decir que el 2010 fue un buen año, inclusive con lo de la Cata (que está bastante bien y es la niñita más risueña del mundo). Como dice mi hermana 'Hay cosas muchos peores', y eso se aprende en las Salas de Espera en la Clínica. Por lo demás suelo ser de aquellos optimistas empedernidos y cuando la miro y me sonrie todo se ve perfecto.

Y aquí le robo a Pelusa y Diana la idea de su blog y en vez de la evaluación pienso en todas las cosas que me hacen feliz hoy, las grandes y las pequeñas, las profundas y las superfluas, las trascendentales y las que sólo me importan a mi.

Qué es lo que activa actualmente mis endorfinas????

- La Cata, tan chiquitita todavía, que nos enseña todos los días de fortaleza con su hermosa sonrisa de 4 dientes.
- Mis hermanas y primas partners de las todo terreno, lo mismo para llorar que para armar el mejor de los carretes.
- Mi trabajo (si, a veces me estresa un poco), que hace que mi mente esté constantemente activa. Tengo más ideas de las que alcanzo a plasmar y eso, en mi área, se agradece.
- Mi media naranja (medio pepino, media pera...whatever), que me hace sonreír desde que despierto y siempre encuentra algo pequeñito para sorprenderme.
- El verano y todo lo que conlleva (las vacaciones, la playa, los happy hour, las horas extra de luz, etc)
- Mi rutina gimnástica de invierno que se llevó 2 tallas y trajo 2 bikinis preciosos :D
- Nuestro viaje de vacaciones (ya falta cada vez menos), este año hemos planificado algo especial.

Aunque me asuste reconocerlo (y que el diablo se haga el sordo) me siento afortunada, y ¿Porqué no decirlo? Feliz.

Me acordé de un cuento de Alicia Morel (una escritora chilena), de un duende* que guardaba el sol en los bolsillos y lo encerraba en frasquitos para calentarse en la estación fría. Yo guardo un poquito para ustedes y se los envío a los que están en invierno o los que están tristes, porque dicen que la felicidad compartida tiene mejor sabor.

*en el libro infantil ¨La Hormiguita Cantora y el Duende Melodía¨