viernes, 28 de febrero de 2014

El punto de equilibro

Ilustración  Corazón de Hada Madrina

"Puedes tener cualquier cosa, pero no puedes tenerlo todo"
Paulo Coelho

Para algunos es díficil decidirse a iniciar los caminos, se quedan dando vueltas, buscando lo que dejaron atrás, golpeando puertas cerradas o llorando un destino que les parece desfavorable. A mi me pasa lo contrario, suelo llenarme de demasiados proyectos, aventuras, empresas, metas, eventos...demasiado de todo. Mi capacidad de escoger es escasa y siempre me parece que en abandonar o posponer se me podría ir la vida.

Pero no se puede. No existe posibilidad de hacer todas las cosas, al mismo tiempo.

¿No es mejor terminar "algo" muy bien que hacer mil cosas a media máquina?

Encontré esta frase (*la de arriba) sin querer esta mañana después de mi sexto trasnoche. He dormido en total apenas 12 horas esta semana. Hoy ni siquiera sentí el despertador (pretendia un break nocturno de hora y media que finalmente fueron casi 3) y llegué media hora tarde a la oficina. Y todavía me quedan un par de días de la misma rutina si quiero cumplir con todo.

Ahora, con la música reventando los oídos para mantenerme despierta, me parece que querer hacerlo todo es casi igual de nocivo que estar detenido. Como en todas las cosas lo mejor es encontrar el punto de equilibrio, que será distinto para cada uno, pero que implica necesariamente establecer jerarquías y elegir...y elegir dentro de mis posibilidades reales y humanas. Porque aunque quisiera tener una batería que se carga o cambia rápidamente, como las de los aparatos electrónicos, tengo que dormir al menos 6 horas diarias para descansar como corresponde, sobretodo con la carga de entrenamiento de estas semanas (60km).

Y como dice otra cita del mismo autor en una lección que necesito urgentemente aprender: "Escoger un camino significa abandonar otros. Si pretendes recorrer todos los caminos posibles acabarás no corriendo ninguno".



martes, 18 de febrero de 2014

Cinco comidas al día


Como pretendo correr dos maratones este año (en abril la de Santiago de Chile, y en junio la de Santa Marta, Colombia) he ido con la Nutricionista por un Plan de Alimentación que me haga bajar un par de kilos para mejorar mi rendimiento, pero que me mantenga con la energía suficiente en mi actividad diaria, sobretodo ahora que la carga se pone cada vez más pesada en pos de los objetivos.

Más que acostumbrarme al tipo de comida, que en realidad para mi gasto calórico es bastante, lo que más me ha costado es respetar los horarios de ingesta. Me levanto a las 05:45, pero mi estómago acostumbra a despertar como a mediodía y hoy para ese horario ya llevo desayuno y merienda. Además he tenido que organizarme para cargar todos los días mi "arsenal alimenticio" a la oficina, porque acá estoy lejos del comercio y si te olvidas traer alguna colación ya será hasta la noche (y nada peor que llegar con apetito de tiburón a la cena!!)

Como experta en su área y contra mi escepticismo, ha atinado. Tres porciones de lácteos, dos de carbohidratos cada día y aún así 3 kilos menos en 2 semanas (los kilómetros de running ayudan claro está) ¿Si extraño las grasas? Todavía no, pero estoy segura que lo haré. Sin embargo me prometió que cuando mi nivel de músculo y grasa estén equilibrados, podré darme permisos para comer de todo en la medida justa sin perjudicar mi rendimiento deportivo.

Lo mejor de todo es que es sin fanatismos, ni cosas rebuscadas. La misma comida de siempre en porciones medidas y horarios asignados. Mis mejores aliados, como siempre,  voluntad y disciplina.

Y no, las fotos no son de mi actual Plan Alimenticio, pero tampoco se alejan tanto, sólo hay que ajustar un poquito la porción...Jaja.

Hora de almorzar. Bye.

lunes, 10 de febrero de 2014

Buscando mis personajes


La idea para este cuento que ilustro, a propósito de mi Taller, tiene al menos 10 años.
La primera vez la dibujé para darle una sorpresa de cumpleaños a mi hermana menor que inspiró la historia.

Al final como me demoraba menos en bosquejar que en escribir un cuento para niños, sólo terminé los dibujos y la historia propiamente tal se quedó en mi cabeza. Incompleta como estaba, no se la quise dar, y la fui posponiendo tantas veces que para cuando la tomé nuevamente las ilustraciones me parecían tan simplonas y básicas que empecé a bocetearla de nuevo.

Pasó que, entre cambios y olvido, perdí las páginas de vista y mi hermana dejó de ser niña, de hecho hoy día es madre de mi pequeña sobrina Antonia de cinco meses.Y resultó que son tan, pero tan idénticas, que me acordé del cuento que le escribí y que me gustaría que lo tuviera para leérselo a ella.

Encontré muchos bocetos fallidos en la caja de cachureos que guardo con mis cosas que sirvieron para partir de nuevo. Y como dice mi profe y la editora que nos hizo de guía, ya ando con ellos en la mente todo el día pensando ¿Cuál es su color favorito? ¿Qué haría en tal o cual  situación? ¿Qué le gusta y que no? y toman forma.

Una forma distinta a la que tenían inicialmente, porque ahora los conozco más y son un poco mis amigos. A veces cuando termino uno me mira como diciendo: ¿en serio me ves así? Nooooooo y tengo que volver a empezar.

Asi es como a esta altura tengo mil dibujos y ni un solo original, pero cada vez que veo una hoja en blanco pruebo con otro trazo.

Pero no te preocupes Antonia, que esta vez tengo un plazo que se llama entrega de Taller que me obliga a finalizar antes que cumplas la edad de leer y muchos lápices nuevos para cuando aprendas a dibujar.