martes, 22 de abril de 2014

Palabras

Ilustración de Benjamín Lacombe

Hoy en día los tipos creen que cualquier cosa es piropo, acercarse en la calle y hacer algún gesto obsceno con las manos o la lengua (puaj!!) , gritar una barbaridad de grueso calibre o pasar susurrando cerca del oído con cara de depravado. Yo no soporto este tipo de "galanterías" y si tengo que transitar trechos largos opto por los audífonos para no pasar malos ratos.

Creo recordar un sólo piropo que me hizo sonreir hace unos años en el Museo de Bellas Artes. Estaba en una exposición de esculturas, sola, con el look  alternativo que tenía cuando estaba en la universidad, leyendo una inscripción en una de las obras cuando un chico guapo, acento español, con bufanda de rayas me toca el hombro y me dice señalando una de las esculturas en el medio del salón: "Hey niña, se parece a ti" .-Sonrió y siguió caminando por el corredor. La figura era una mujer tallada recostada sobre el tronco de un árbol con el cabello muy largo cubriéndole el cuerpo. 

Esa vez, aunque me sentí halagada por el comentario, me sonrojé y salí del salón rápidamente sin volver a mirar al interlocutor. Sin embargo el sólo recuerdo de ese minuto pequeño me saca una sonrisa.

Y entonces, hace un par de días voy a un control de rutina por una par de vitaminas para tener más energía ahora que se acerca el invierno y al final de la consulta, el doctor me dice con una sonrisa: "Que grata sorpresa conocerla señorita. Irradia energía positiva, se nota que es feliz, ¿Sabe lo difícil que es encontrar personas como usted hoy en día?".- 

Esta vez lo miré y como también me inspiraba confianza, lo abracé. Pensé que era igual de difícil que alguien le dedique a uno tan lindas palabras y se anotó una estrella por inspirar este post y regalarme otro piropo para recordar.

lunes, 7 de abril de 2014

Los grandes desafíos #maratón

Maratón de Santiago 2014 (foto de Run Chile)

Ayer completé mi segundo maratón. Esta vez de local y con mi equipo Andes Team (compañeros de entrenamiento y también amigos) que motivaron exigirme el doble. Resultado: 40 minutos menos que en Baires. 

Hoy estoy molida, las escaleras del metro se tornaron el mismísimo Everest, pero la cantidad de endorfinas liberadas me tendrán riendo un mes o más, y eso que suelo estar de buen humor la mayoría del tiempo ya naturalmente.

Ahora se me ocurre que todo el mundo debiera correr un maratón alguna vez, o encontrar un catalizador similar para poner a prueba voluntad y perseverancia. Que al final los logros obtenidos con el máximo esfuerzo son los que mejor sabor tienen y producen felicidad a largo plazo, algo así como un cosquilleo permanente y una confianza absoluta en uno mismo.

Confianza con la que apenas en abril he completado mi primer maratón del año (y pretendo correr otra en junio) , ilustrado dos cuentos de Cámara Mágica,  estoy a punto de terminar mi primer libro ilustrado (escrito por mi también) e iniciado un proyecto laboral externo.

A veces, como todos, me sobrepaso y pienso que no voy a llegar. 
Hoy creo que lo puedo TODO.

Maratón de Santiago 2014 (fotos Andes Team)