viernes, 20 de abril de 2012

Life Soundtracks #2 Reconciliación

Ya habíamos hablado alguna vez, y supongo que para muchos resultará así, del poder que tienen las canciones y la música en general de trasportarte en el tiempo. De traer de vuelta ciertas luces, conversaciones, caminos antojadizos, verdades a medias.

Y cómo no todos los recuerdos son bellos o los hay cuya belleza duele, a veces evitamos que ciertos acordes alteren el curso normal de nuestro presente. Y no estoy hablando de canciones románticas que recuerden a algún ex amor, ni nada parecido. No estoy hablando de temas literales que la gente suele escuchar apropósito para atormentarse.

Hablo de crecer con cierta música, de transformarse y cambiar a cierto ritmo sin notarlo hasta que llega el día lejano en que a una canción se le han adherido tus recuerdos y tiene el poder de invocarlos como ninguna otra cosa en el mundo. De activar los misteriosos mecanismos que tiene la memoria para almacenar nuestra vida, emociones, pesares y felicidad. Hablo del complejo modo en que nos convertimos en nosotros mismos, de lo que somos en el fondo, desnudos, cuando no hay nada más.

Hoy después de mucho tiempo quiero todos mis recuerdos de vuelta. Los que dolieron y los que no. Son todos parte del aprendizaje que hacen que sea esta persona hoy día.

A los principales desterrados mi más cordial bienvenida. Me quedo con lo mejor de esas notas, me quedo con lo que fue verídico, me quedo con mi memoria infantil íntegra aunque las cosas hayan cambiado en el camino.

Ya di vuelta la página.Tal vez algún día la charla pospuesta deje de ser una deuda, y aunque no sea así, podemos compartir en paz el resto de nuestros días. Porque en el fondo, como los recuerdos, no has dejado jamás de ser parte de nosotros aunque te hayas equivocado tanto.

"El que esté libre de pecado..."