martes, 20 de septiembre de 2011

El poder de las cosas pequeñas

(ilustración con lápices acuarelados)

¿De que tamaño es el Universo? Dicen que infinito, e infinito significa que somos tan pequeños que probablemente jamás tendremos esa respuesta.

Pequeños,diminutos, como las hormigas del jardín, como los granos de arena, como las células que corren en nuestro torrente sanguíneo.

¿Han visto el mundo desde un avión? Las nubes se reducen a motitas de algodón, los ríos a delgados surcos azules y ¿nosotros? ni siquiera nos vemos, así tampoco los límites, ni las naciones, ni ninguna de las líneas ficticias que inventamos para dividirnos.

Somos pequeños y vivimos de las cosas pequeñas, aunque acostumbremos a pasarlas por alto cuando las tenemos. Pues te cuento un secreto: es lo pequeño lo que nos hace felices, porque las grandes cosas no son sino la suma de muchas diminutas, lo pequeño puede existir sin lo grande, pero no viceversa.

Si lo piensas la palabra "pequeño" sugiere en sí misma, algo dulce. Nadie habla nunca de "pequeña guerra", si de "pequeños besos".

Todo nace de algo pequeño, una idea que se transforma en proyecto, un deseo que se transforma en pasión, una pasión que se transforma en amor, una semilla que se vuelve un bosque.

Si buscas en las cosas pequeñas siempre encontrarás nueva fuerza para empezar, nuevos desafios que conquistar, nuevas relaciones para construir.

Prefiero las cosas pequeñas y los detalles que ellas encierran. Bien si construyen grandes cosas, bien si me acompañan diminutas para siempre.

Porque en la línea de la historia, la vida es mi pequeño segundo para compartir.


"...en un día nacieron y expiraron,
que pasados los siglos, horas fueron"

(Calderón de la Barca)

jueves, 8 de septiembre de 2011

Mudanza primaveral

Ilustración de Patricia Metola

Mi estación favorita del año se acerca veloz. Y sí, soy alérgica al polen y a los plátanos orientales, pero no me importa en absoluto la congestión ¡Adoro la primavera! las flores asomando su nariz entre las hojas, las nubes blancas y limpias a pintones en el cielo, el viento de septiembre derribando volantines, las ventanas abiertas y el sol entrando por todos lados.

El fin de semana nos hemos cambiado de departamento ¡Al fin a las alturas y con vista de todo Santiago! Y como las orugas que se transforman en mariposas le hemos dado a nuestra casa aires nuevos y hemos comprado sillas rojas, cortinas de colores, plantitas y flores (entre muchas cosillas más).

Ahora tenemos una terraza en el living y también en el dormitorio, donde la luz natural me despierta tempranito en las mañanas del week end (que los días hábiles yo me levanto una hora antes que el propio sol). Y ahí hemos puesto nuestro arbolito esperando con ansias sus primeras flores.

Es como tener una croquera nueva. Con todas las ideas dando vueltas y las hojas blancas esperando que se plasmen.

Todavía hay muchas cajas esperando ser abiertas porque la semana ha sido full en la oficina y el tiempo escasea. Pero ya vamos haciendo una lista que está pegada en la puerta del refrigerador con todas las cosas que se nos ocurren o que faltan, para ponernos a trabajar sábado y domingo.

Mañana inauguraremos con una cena para los dos celebrando este aniversario en las alturas. Y yo todavía pensando en alguna sorpresa (más sorprendente que todas las cosas buenas que nos han pasado en este tiempo en la capital) y feliz y agradecida de tantas sonrisas.