martes, 30 de julio de 2013

La próxima cima #Baires

Cumbre cerro El Carbón (1391 mt), Huechuraba, Santiago.

He estado toda la semana durmiendo a saltos. Finalmente fui al traumatólogo y aún espero el resultado de la resonancia. En el intermedio he tenido toda clase de nutridas pesadillas con los diagnósticos más variados: hasta un perro poseído por el mismísimo Lucifer me ha mordido la pierna. Creo que es la forma en que mi organismo lidia con el estrés. Para colmo ha sido una verdadera odisea encontrar una hora antes del 2014 y el lugar que me hizo un espacio ha estado full sucedido para los resultados (corte de luz, caída de sistema, mail extraviado....suma y sigue)

No tengo nada grave claro, sólo una pequeña lesión, pero que amenaza con dejarme fuera de mi próximo desafío para este año: los 42k de la Maratón Internacional de  Buenos Aires. Tengo los tickets de avión, la inscripción, las ganas, y la fe de mi entrenador que jura que no muero y estoy lista para dar el paso.

Sé que a algunos no les gusta la actividad deportiva y no pretendo evangelizarlos en este post, pero a mi me llena de adrenalina. Sobretodo porque este año he volcado el entrenamiento a la naturaleza, incluyendo trekking de cerro y carreras cross country, lo que me ha permitido conocer mejor la ciudad que habito (Santiago no es pura selva de cemento) y apreciar panorámicas maravillosas como la capital después de la lluvia desde la cumbre del cerro Carbón, que no es tan alto, pero ya  puedes ver las nubes como motas de algodón moviéndose sobre la ciudad y el resto de la cordillera de Los Andes majestuosa.

Ahora cruzo los dedos, las piernas y los brazos porque el examen diga que es sólo un poquito de cansancio y sobresfuerzo y que pronto estoy de vuelta en las pistas para mi primer desafio internacional.

Allá voy Buenos Aires!!!!

viernes, 19 de julio de 2013

Cansancio

Dibujo con lápiz pasta  filtrado en Photoshop

El reloj llamando una, dos, tres..diez veces. Suspiran los párpados pesados dejándome abrir los ojos apenas. Despierto. Falta todavía hora y media para el amanecer.

Mi nula habilidad para retener calor hace que me arrope por capas y termine como un pesado oso al que apenas se le ven los ojos tras la bufanda.
Si hubieses nacido oso, a estas horas dormirías un sueño largo que termina en flores y pradera, en polen y anhelos. - buen punto.

Aún así sigo sintiéndome como un animal lento y pesado inmovilizado por el frío.
El frío es sicológico - mmm...claro.

Después del ejercicio y la ducha, la carne y la piel comienzan a gruñir.
 Bien! estamos vivos. Hora del desayuno.

Quieta frente al PC el calor escapa a velocidades ciclónicas y toda la energía de los km de trote matinal comienzan a escapar por lo poros.
Remedio casero: Sobredosis de té negro.

Tirito, literalmente, demasiadas horas, me agota. La arena del reloj acampa sobre mi espalda. Me veo en mi cama, arropadita, con una sopa de pollo.

- "Srta. la están esperando en la Sala de Reuniones".- aahhh un momento.
De vuelta al mundo real.

Las horas avanzan mientras un dolor fantasma en uno de los tendones amenaza con bajarme de las carreras de la temporada. ¡No puede!- creo que sí. Para tranquilizarme me prometo un masaje en cuanto retorne a casa y una visita al kine en breve.
¡Cómo me voy a lesionar todos los inviernos!- mmm... cruza los dedos que no. 

Cierro los ojos hacia dentro y recuerdo a cierta niña  sin miedo a la escarcha
 ¡¡¿Dónde te fuiste?!!