miércoles, 22 de diciembre de 2010

Mis duendes de Navidad



La navidad siempre me trae recuerdos felices, y no estoy hablando de regalos o juguetes, sino de una emoción especial que empezaba el 1 de diciembre al adornar el árbol, y se hacía extensiva al escribir tarjetas de saludo (cada vez menos usada), preparar los regalos sorpresa para los hermanos ( éramos 5 y teníamos poca plata así que había que ser creativo), hacer galletas de glacé con mi mamá a 36ºc (mi pueblo es de terror en verano) y prepararnos para la cena de Nochebuena (cuando éramos bien, bien chicos mi mamá nos perfumaba en pijamas para recibir al pascuero).

Este año armé el árbol recién el Lunes 20 porque habíamos perdido la llave de la bodega del depa (que está en el subterráneo del edificio y que sólo abrimos una vez en enero pasado para guardar las cosas) Sin embargo aún siento la misma emoción de verlo encendido, llenando de recuerdos mis nuevas paredes, trayendo los duendes, no de navidad, sino de mis hermanos cuando eran chicos, de las obras teatrales que montábamos (villancicos incluidos) en el living de la casa, de los amigos de la villa con que esperábamos impacientes la medianoche.

Si me preguntan ahora no recuerdo ningún regalo en especial, sólo muchos momentos felices de cuando vivíamos todos juntos, que nos hacían esperar la navidad con ansias y que convierten esta fecha, aún hoy, en un momento para compartir.

Para esta Navidad, 3 de 5 ya tienen su propia casa (me incluyo) sin embargo nos juntaremos todos y habrá un nuevo miembro de la familia en la celebración, mi pequeña sobrina. Tal vez llegue un momento en que ya no sea así, en que estemos más lejos geográficamente, en el que alguno de nosotros ya no esté o simplemente adquiera otros compromisos , no lo imagino ahora, pero creo que alguna vez será y estará bien, pero me alegra constatar producto de estas fiestas, lo unidos que somos, lo amigos (porque no todos los hermanos, menos cuando son tantos, tienen la relación que nosotros tenemos), los lindos recuerdos que compartimos y lo importante que ha sido contar con mi familia de respaldo.

Entonces sólo tengo un deseo para estas fiestas. Que mis duendes sigan ahí, unidos por ese lazo invisible que nos mantiene cerca a pesar de las distancias, a pesar de que hoy día, cada uno tiene también su propia felicidad lejos de los otros.

No me importa la opinión de aquellos que odian el consumismo y pregonan que esta fiesta es sólo el paraíso de las multitiendas. Cada cual le da su propio significado, yo compro regalos porque me gusta obsequiar a los que quiero, y por un momento paro mi quehacer ( que siempre me excede) y elijo para cada quién algo que sé le va a gustar (porque lo conozco de memoria) y en ese pequeño momento en que lo descubre y sonríe, lo entiende.

Las cosas son lo que nosotros elegimos que sean y yo, para esta navidad y para siempre, los elijo a ellos.