jueves, 6 de septiembre de 2012

Pausa Prescindible


Siempre me ha gustado la velocidad. Funcionar a toda máquina, con la agenda completa, corriendo para alcanzar las metas, volando por encima de las situaciones para descubrir las mejores respuestas.

Probablemente a algunos no les venga bien, pero a mi las mejores ideas me vienen siempre en el ajetreo. Las mejores cosas me pasan siempre entre otras miles, como si se fueran tejiendo en una red, sumándose.
Tengo siempre un plan A, y otro B, y si hace falta C y D (F, G,H I...)

No estoy hablando de no descansar, sino de tratar de hacer espacio a todo lo que quiero y soy. Sí, debo trabajar en un horario extenso como muchos, pero aún así coordino tiempos para el deporte, amigos, hobbies y alguno que otro proyecto nuevo.

Seguro por esa misma aficción a la velocidad es que me encanta correr y me he vuelto adicta a las endorfinas que dicha actividad libera. Dejar entrar el aire a los pulmones y expulsarlo con fuerza, descubrir  la ciudad a la velocidad de mis pasos, procesar mis ideas entre los kilómetros y descansar con ganas a la hora de dormir.

Hoy al fin vuelvo a entrenar después de una pequeña lesión en el pie izquierdo que me tuvo casi 40 días parada y un mes en tratamiento con kinesiólogo. Después de patalear por perderme las primeras carreras de la temporada.

Y estoy muy feliz, porque en este día invernal y frío, a unos pasos de la primavera, al fin retomo mis zapatillas, como si en lugar de correr fuera a volar.

Hay quienes se ponen metas grandes en la vida, gigantes, inalcanzables. Yo voy por muchas, pero pequeñas. Una detrás de la otra. Si alguna se escapa, siempre puede ser la siguiente.

Como dijo alguien por ahí: "La felicidad no está al final del camino, sino en la forma de andar".

miércoles, 23 de mayo de 2012

Crónica de una muerte que nadie anunció



Madrugada del sábado. Tres hombres (medio niños aún en realidad) entran en una casa buscando un botín nocturno que intercambiar por drogas. La casa está en silencio y los habitantes que duermen en el segundo piso no han notado nada.
Podrían haber sacado las cosas de valor de la planta baja y haberse ido, pero no ¿Porqué no buscar dinero o joyas? ¿Iban a perder la noche? Si ya estaban dentro.

Con la seguridad que les otorgan las armas y la angustia de la adicción suben al segundo piso y despiertan a la dueña de casa con el cañón en la sien.
Ella se desespera, no tiene mucho efectivo, y sus joyas tampoco son muchas. De improviso su hijo despierta y se abalanza contra uno de ellos para proteger a su madre.
Un disparo en la oscuridad. Miedo. Los intrusos huyendo a toda velocidad disparando desde el callejón.

Dos días en el Hospital, dos cirugías y la vida de la mujer se esfuma. Paro cardiorespiratorio dice el doctor. Homicio calificado el fiscal.

¿Cuántas historias parecidas en el noticiario central?¿Cuántas muertes que son sólo cifras vacías o estadísticas de delincuencia? Hasta que ese alguien sea tu hermana, tu madre, tu amiga...

Y hoy, esa realidad tan lejana ( o así parecía) está dentro de mi casa y mi familia y el mundo me resulta un lugar mucho menos amigable que anteayer.

Todavía con mucha pena, pero parece que así es la vida no más.


viernes, 20 de abril de 2012

Life Soundtracks #2 Reconciliación

Ya habíamos hablado alguna vez, y supongo que para muchos resultará así, del poder que tienen las canciones y la música en general de trasportarte en el tiempo. De traer de vuelta ciertas luces, conversaciones, caminos antojadizos, verdades a medias.

Y cómo no todos los recuerdos son bellos o los hay cuya belleza duele, a veces evitamos que ciertos acordes alteren el curso normal de nuestro presente. Y no estoy hablando de canciones románticas que recuerden a algún ex amor, ni nada parecido. No estoy hablando de temas literales que la gente suele escuchar apropósito para atormentarse.

Hablo de crecer con cierta música, de transformarse y cambiar a cierto ritmo sin notarlo hasta que llega el día lejano en que a una canción se le han adherido tus recuerdos y tiene el poder de invocarlos como ninguna otra cosa en el mundo. De activar los misteriosos mecanismos que tiene la memoria para almacenar nuestra vida, emociones, pesares y felicidad. Hablo del complejo modo en que nos convertimos en nosotros mismos, de lo que somos en el fondo, desnudos, cuando no hay nada más.

Hoy después de mucho tiempo quiero todos mis recuerdos de vuelta. Los que dolieron y los que no. Son todos parte del aprendizaje que hacen que sea esta persona hoy día.

A los principales desterrados mi más cordial bienvenida. Me quedo con lo mejor de esas notas, me quedo con lo que fue verídico, me quedo con mi memoria infantil íntegra aunque las cosas hayan cambiado en el camino.

Ya di vuelta la página.Tal vez algún día la charla pospuesta deje de ser una deuda, y aunque no sea así, podemos compartir en paz el resto de nuestros días. Porque en el fondo, como los recuerdos, no has dejado jamás de ser parte de nosotros aunque te hayas equivocado tanto.

"El que esté libre de pecado..."



 

lunes, 26 de marzo de 2012

El viaje definitivo


Al aterrizar en Chile, luego de dos semanas sin internet ni conexión alguna con mi gente, conecto el Iphone y lo primero que veo es un mensaje en el muro de mi hermana que dice: "Hasta siempre amigo... te extrañaremos". El corazón me da un salto.
La llamo.

-¿Ya estás de vuelta?
- Si, si.. ¿que pasó?
-... mmm ya te enteraste.
- No, no me he enterado de nada por eso te pregunto. Vi tu facebook.

Y entonces me he quedado estos dos últimos días pensando que la vida en sí misma es un viaje. Un viaje de múltiples destinos, pero con un boleto que caduca, aunque no sepas cuando.
No es que ciertas muertes anunciadas nos duelan menos, aquellas donde hay un enfermo que agoniza o se deteriora, aquellas donde el cansancio va apagando los cuerpos, sin embargo las partidas inesperadas son confusas y llenas de preguntas.

Ataque cerebral fulminante- suponen los médicos en medio de la autopsia- en alguien joven y "supuestamente" sano. Alguien que llega de sus clases en la U, se saca los zapatos, conversa con su mujer sentado en la cama y de pronto, un desmayo del que no volvió a despertar con reanimación alguna.

Así de frágil la vida. Un día cualquiera se apaga tu computadora en el cerebro, el corazón o los pulmones y se acabó, en un minuto.

Y todos sus cercanos tratando de entender que pasó, tratando de acostumbrarse forzosamente a su ausencia repentina. Temblando ante la idea de la muerte como si nos hubiese rozado el oído, como si hubiese pasado por tu lado con su aliento diciendo: para la próxima.

Espero que este viaje haya sido feliz para ti, al menos así lo parecía. Espero que tu mujer no sufra tanto tu ausencia, procuraremos hacerle compañía.

Espero que el día que la muerte me sorprenda a mí misma pueda cerrar los ojos con una sonrisa.

"Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando."
(Juan Ramón Jiménez, El viaje definitivo)

viernes, 10 de febrero de 2012

Las cosas que cambian


Así como hay recuerdos , lazos y emociones perpetuas, hay cosas que nacen destinadas a cambiar y moverse y supongo que son la mayoría. La habilidad para “desprenderse” nos permite ir renovándonos y creciendo, que, de todas las circunstacias, por absurdas o desagradables que puedan vivirse en ciertos momentos, se puede sacar algo en limpio y si no, se le puede dar una patada bien grande para lanzarla lejos (y sí, sonó tan liberador como es).

Como dice el dicho popular (y repite mi abuela): “ Lo único irremediable en la vida es la muerte”, así que despertar cada mañana ya debiera ser un motivo de alegría o al menos de esperanza si pasas por algún momento difícil. Sin embargo muchas jornadas solemos desconsolarnos por situaciones que, a la larga, sólo representaron un cambio, un movimiento no presupuestado en nuestra ruta.
El tiempo me ha demostrado que cuando las cosas cambian de rumbo sin mi permiso, era porque me estaba equivocando o pasando por alto algo, y cuando he dejado de golpearme la espalda o la cabeza con esa puerta que se cerró ( o que derechamente se convirtió en muro) hasta la salida de emergencia ha sido una opción más sana.

Si no fuera por la habilidad de las cosas para transformarse y cambiar entonces nada sería posible. ¿Te equivocaste? Remedialo ¿No se puede? Busca una alternativa ¿No te quieren? Avanza.

Una vez (ya no recuerdo hace cuanto exactamente) tuve una pesadilla que no olvidaré: Alguien o “algo” me seguía por pasillos laberínticos y estaba perdida, no había luz y tenía muchísimo miedo. Me confundían muchas puertas y personas en la oscuridad, personas que no podía reconocer y que estaban tan asustadas como yo. Entraba a una habitación, me sentaba abrazando mis rodillas para que esa “cosa” que me seguía no me encontrara, pero sabía que venía tras de mi, sabía que iba a matarme. Cuando me alcanzó y sentí su presencia cerré los ojos aterrorizada y morí. Sí, soñé que moría. Y aquí el sueño se transformaba en algo extraño, porque cuando moría salía expulsada de mi cuerpo a una velocidad infinita y me venía una felicidad inmensa porque me daba cuenta que me había convertido en una estrella... Jajaja... suena absurdo lo sé, pero se me llenaron los ojos de lágrimas mientras me elevaba a ocupar un pequeño lugar en el Universo pensando: “Soy una estrella”. Y así desperté, sollozando de felicidad, aunque cuando caí en la cuenta de que era un sueño me senté en la cama a doblarme de risa.

No, no era un sueño simbólico de una etapa difícil en mi vida intentando mostrarme el camino. Tampoco alguna idea religiosa o espiritual respecto de la muerte, porque hasta el día de hoy para mí la muerte es sólo eso: lo irremediable. Sin embargo cuando algo parece oscuro, difícil, complicado o invencible, pienso en ese sueño. No importa el miedo que tenga, libraré todas las batallas, si aún así mi estrategia falla, si aún así las cosas no salen como “se supone” deben salir, que venga lo que tiene que venir...podría ser una estrella.

miércoles, 11 de enero de 2012

Propósito de Año Nuevo

(con la familia en Año Nuevo)

Para este año sólo tengo UN propósito grande (porque seguro se me irán ocurriendo otros muchos pequeñitos en el camino que no podré ignorar).

Los últimos años y desde que terminé mi carrera, todo ha sido trabajar como hormiguita, perfeccionar mi portafolio, tomar cursos, buscar el trabajo más idóneo e inventar nuevos proyectos. Dormir , soñar, vivir y respirar para construir esta profesional que soy ahora. Me he agotado, pero divertido mucho en el proceso. He avanzado mil pasos (porque los que retrocedí nunca fueron demasiados) y hoy me encuentro en una posición en que miro hacia atrás feliz todos los logros obtenidos. Hoy día creo que puedo crecer el triple y tengo la confianza necesaria en mí misma para enfrentar lo que venga, sin miedo.

¿Y entonces que busco ahora? Simple: Disfrutar... no es que no lo haga constantemente en pequeñas dosis, pero hablo de darme un año de descanso. No para abandonar la pega, ni nada por el estilo, pero un año para invertir en placer. Ya tengo buenos equipos (engrosando las billeteras de Apple), los cursos y perfeccionamientos que he pagado me permiten estar un año aprendiendo por las mías y entonces a volar!!! Me voy de viaje!!! Con mis croqueras y mis lápices, con mi cámara fotográfica a buscar ideas nuevas, a respirar aire distinto.

Tengo planificados 2 viajes importantes este año, y en mi trabajo dicen que basta con que deje todo organizado y listo ¡Qué bien que tengan esa confianza!! Así que ahora figuro con todas las listas de destino planificando el itinerario del primero de éstos que será por Sudamérica o el Caribe siguiendo el sol. Desde que lo decidí ya ando con esa energía que inducen las cosas nuevas.
Invertir en mi propio placer, en las cosas que siempre me ha gustado hacer ahora que puedo.
Y mi novio que en un principio se mostraba receloso ya reune sus propios mapas de ruta para partir en un mes o dos (tiempo para dejar algunas cosas listas para que funcionen bien mientras vuelvo)

Les cuento las novedades. Y gracias, como siempre, a los que pasan por aquí!!!