miércoles, 15 de enero de 2014

Verano sin vacaciones

Montañita, Ecuador.

Este año he pospuesto mis vacaciones de verano por distintas razones (que radican principalmente en llenarse de proyectos con plazos fatales cercanos) y levantarse todas las mañanas se me ha hecho pesadísimo sólo porque no existe fecha fijada, pasajes comprados, ni planes en cartelera.

Santiago a 34° no ayuda. Y aunque me distraigo con el entrenamiento y las clases de Ilustración, una vocecita me repite en la cabeza constantemente que no importa lo cansada que me sienta falta muuucho para poder hacer una pausa (o tirarse de guatita al sol, bien lejos y sin ninguna obligación, como me gusta a mi)

Pasa que además, de marzo a mayo, tengo unos eventos importantes donde mi presencia es imperativa y categórica . Eso deducible del tono que usó mi jefa para advertirme que si no salía ahora me fuera haciendo la idea que sería en junio. Y sin presiones ni mala onda, más bien como ¡sabes que esto no va a funcionar si no estamos las dos acá! Instándome a que saliera ahora, en verano, pero yo ya comprometí mis tiempos y finanzas en otras cosas.

He dormido toda la semana con los dientes apretados y apenas puedo doblar el cuello y aunque parto a correr cada vez que siento que colapso, no ha sido suficiente para calmar el estrés e intoxicarme de endorfinas.

Así que hoy he estado un buen rato sacándome pica a mi misma con  fotos de los días de descanso, pensando en que junio llega pronto y que podría arrancarme al otro hemisferio a buscar el verano.

De todas formas aspiro a que las cosas que me tienen ocupada por estos días den sus frutos antes que eso y hagan valer la pena el esfuerzo.

Porque la parte más difícil de los logros es cuando toca poner las ganas y el trabajo, sobretodo  en esta etapa en que ni estás segura si todo saldrá como lo imaginas...pero pasa que yo siempre me he tenido demasiada fe ¿y si no quién?