martes, 22 de octubre de 2013

Life Soundtracks #Maratón #Baires

Domingo 13 octubre 2013, Buenos Aires. Argentina

He completado mi primer maratón hace una semana en Buenos Aires y todavía disfruto la emoción poderosa de meta cumplida que nos hace dueños del mundo... pude con esto que parecía imposible, entonces ¡Puedo con todo! 

Ha sido, como decía el entrenador, mucho más fácil de lo que fue todo el periodo de entrenamiento, porque gracias a eso, he terminado bien y feliz, sin ningún dolor, sin calambres, sin que mi lesión lo notara siquiera (y creo que hasta ya sanó...o se resignó a que cabeza dura manda), con los brazos levantados y sonriendo.

Con el miedo que tenía de no ser capaz, por primera vez decidí correr con música, en general me gusta sólo reflexionar y oír el sonido de la ciudad, el paisaje o el resto de los corredores, pero 42k es otra cosa, necesitaba que algo me animara si mis piernas comenzaban a flaquear. 

La semana previa armé cuidadosamente un listado de mis temas favoritos que durara al menos 4 horas. Las ordené para que las más suaves fueran primero , y al final las más agresivas, pero la suerte quiso que el día de la carrera no lograra sincronizar el ipod y la lista salió de forma aleatoria.

Dicen que cuando se está a punto de morir la vida pasa frente a nosotros. Bueno, a mi me ocurrió algo similar, pero corriendo. Mejor aún, estando viva. Y entre el Obelisco y la Casa Rosada, Puerto Madero y Palermo  la maratón se transformó, sin querer y gracias a la música, en la historia de mi vida. Y para 'esas otras' que también fui yo, adheridas a las canciones,  las dificultades del camino al fin tuvieron sentido a unos kilómetros de la meta. Como una especie de catarsis.

Finalmente mis piernas no abandonaron y al ritmo de los Stone y los Foo Fighters, de Faith No More, Pearl Jam, Deftones y Evanescence, de Megadeth, Oasis, System, Ozzy, Metálica Audioeslave y Alice in Chains cruzamos la meta una calurosa y húmeda mañana de octubre.

Sé ahora que esas mismas canciones me devolverán a las calles de Buenos Aires y esa sensación de felicidad infinita donde todas las cosas son posibles poniendo la cuota de esfuerzo necesaria.

Sólo hay que encontrar el catalizador.

viernes, 4 de octubre de 2013

El poder que vuelve las cosas posibles

Isla de Coche, Venezuela

Faltan apenas unos días para el maratón y estoy agotada y nerviosa. He subestimado inicialmente el esfuerzo, de modo que ha sido durísimo, ¡Todo un ejercicio! que ha incluido, además de energía física, voluntad y mucha disciplina.

Algunos de mis amigos piensan que estoy un poco loca, y tal vez sea, pero creo que cuando uno se compromete con algo debe llegar hasta el final. Aunque el compromiso sea sólo con uno mismo y a nadie más le importe. Este desafío ha implicado un aprendizaje tan profundo de mi misma, que ya sólo por eso vale el esfuerzo. Y ahora las emociones se mezclan y la ansiedad confunde, porque siempre existe la posibilidad de que no haya sido suficiente.

Creo que en la vida existen dos formas de alcanzar nuestras metas:
1. Las que nos resultan simples porque poseemos un talento o habilidad natural que con algo de trabajo y dedicación rinde frutos.
2. Las que requieren de todo nuestro esfuerzo por no poseer el talento naturalmente y que nos hacen trabajar el triple (o más) para desarrollarlo.

¿No has tenido a veces la sensación de que hay cosas en la vida que tienen la facultad de cambiarlo todo? Aunque lo que cambie sólo active un mecanismo, un poder y una fuerza en tu interior que desconocías y que hace que todo se vuelva posible... como si un día sin más, pudieras volar.

¿Y me preguntan si creo que vale la pena tanto esfuerzo? Claro que sí!!