martes, 31 de mayo de 2011

Buscando el ritmo adecuado

(Ilustración de Clara Luna Rodriguez)

Me suele suceder agobiarme con demasiadas cosas. En ese afán hiperkinético de estar siempre en movimiento, voy diciendo que sí a cuanto proyecto me parece interesante, siempre pensando que a la vuelta de la esquina está lo que ando buscando y no quiero que se me pase de largo porque alguna preocupación menor me distrajo.

Y entonces me desdoblo. Se ponen a trabajar al unísono, la Kika perfeccionista, la creativa, madrugadora y guerrera. Aunque también la estresada y pendenciera que no me da tregua y, cronómetro en mano, castiga mis retrasos y fallas.

Díficil convivir con todas ellas por estos días, y hoy, con muchas horas de trabajo pendiente aún, parto al doctor porque el trasnoche pasa la cuenta en estos días fríos. Y voy, aunque cruzando los dedos por un remedio mágico que me devuelva las horas.

Me gustaría descubrir el punto medio entre estar detenido y funcionar a toda máquina. Porque a este ritmo, imposible el crecimiento sostenido. Un día mi organismo se declara en huelga y no responde más, aunque sea por unas ovejas más que contar.

¿Cómo se puede ser una y mil a la vez?¿Cómo se pueden querer tantas cosas y pretender que funcionen sin establecer jerarquías?¿Cómo se puede andar en este carrusel en que cada tanto una meta se alcanza y otra nueva corre a perderse en el horizonte?

Y sí, estoy contenta, pero agotada... y aunque creo en los cuentos y la magia, soy nada más humana y a estas horas se me cierran los ojos, se me doblan las piernas.

Elegir, tomar una decisión, un camino. Discriminar sin sentir que lo que abandono podría llevarse mi vida. Obtener la sabiduría de aquellos que van más despacio, pero que llegan mejor parados al final.

martes, 17 de mayo de 2011

Probar nuevos sabores

(Ilustración de Antonio Lorente Navarro)

Es bien sabido que jamás me han gustado las fórmulas, así que dejen de preguntar cuando me compro una casa, cuando me caso, cuando tengo hijos. ¿Así que ahora tocaba formar familia? Bien por los que quieran, yo... Paso.

¿Que soy egoísta?
Más egoísta el que cree que tiene derecho a opinar sobre mi vida. La felicidad es tan diversa, que lo que a ti te hace bien a mí me da lo mismo o viceversa. Es la gracia de ser distintos, los caminos son múltiples, las variables infinitas. ¿O te imaginas yendo como borregos hacia el mismo lugar?

No importa si no entiendes de que manera y hasta que punto soy feliz, yo tampoco entiendo a aquellos para los que las cosas son tan simples como seguir los formalismos sociales de moda, pero los respeto. He comprendido como algunos pueden ser tremendamente felices con cosas que me parecen descabelladas, los he observado de cerca y en este punto de mi vida siento que todas las opciones son válidas si te hacen bien.

Como cuando preparas un plato. Aún con los mismos ingredientes y la misma receta, siempre queda diferente según la mano, según lo que cada cual agregue de su propia cosecha.

Y a mí, en la cocina y en la vida, me gusta probar nuevos sabores, asumir ciertos riesgos. Si no me gusta, lo preparo distinto la próxima, le quito algún ingrediente, le agrego otro.

No voy a seguir la receta que quieres que siga. Funcionó para ti, está bien, ¿Pero quién dice que vale para mí también? De veras no conozco dos recetas que preparadas por personas distintas salgan idénticas.

Los estereotipos para los estudios y las estadísticas. Asumiendo que la perfección no es posible sólo tratar de mejorar, aprender, esforzarse y ser feliz.
¿Alguna receta ya escrita para ello?
Claro que no... sólo animarse a probar!!!!