miércoles, 20 de julio de 2011

Crónica de una muerte No Anunciada


No se preocupen que de verdad no ha muerto nadie, y me refiero a ninguna persona. El que sí murió y me tiene de duelo (y al borde del colapso nerviso) es mi PC en la Oficina.

Imagino que para cualquiera perder sus datos sería nefasto, aunque supongo que haber perdido la info del portátil personal me habría dejado con siquiatra.

Y bien. Apago por última vez el PC el día viernes. ¿Ha presentado alguna falla o error en el tiempo que llevo usándolo? No, ninguna ¿Ha presentado algún error el mismísimo viernes? Tampoco.

Llego el lunes 8:30 de la mañana y voilà! Win no inicia. Ni a prueba de fallos, ni nada. Se reinicia constantemente como de broma.

Departamento de Informática: En un momento estamos allá...probó con un golpe? (risas)

8:45. Después de un diagnóstico breve donde no pasa nada, mi PC sale de la oficina rumbo al departamento técnico.

Ellos: Le traeremos otro mientras.
Yo: ¿Otro? Yo necesito la info de ese en particular...mmm ¿Tiene CS5 al menos el reemplazo?
Ellos: CS5? veremos...

Que CS5 ni nada. El reemplazo apenas tenía Open Office y Explorer, Explorer 6... horror!! (O sea que no servía para nada)

9:30 / 10:30 / 11:30. Yo merodeando como león hambriento en Informática, tratando de no sonar cargante, pero a punto de entrar en pánico ( y con todas las gráficas atrapadas en algún lugar del cadáver)

Ellos: Estamos trabajando en eso.

Y efectivamente lo hacían, los podía ver. Y su rostro cada vez más sospechoso. Yo cada vez más nerviosa pensando en los respaldos que no he hecho. En toda la info que sólo existe en ese PC (mala cosa si lo sé... pero soy de las que aprende a golpes, a martillazos en la cabeza!!!!)

12:30 / 13:30 / 14:30. Nada. Espera silenciosa. Recuerdo la antigua costumbre de las libretas telefónicas y esas cosas. No puedo adelantar nada. Sólo bocetear algo con los plumones, poco y nada.

15:30. Informática de vuelta en mi oficina con la suite de Adobe para mi nuevo PC.

Ellos: Malas noticias. El disco duro se quemó.
Yo: - Sin palabras, a punto de desmayar.-
Ellos: Estamos tratando de salvar algo (con rostro poco alentador), pero tenemos mal pronóstico.

Y en eso seguimos hoy que es mediodía del miércoles.
¿Y el disco de respaldo? Nadie me lo presentó, de hecho esos datos tienen casi un año sin respaldar (mucho antes que llegara yo). Pero el sentido común me falló absolutamente!!! ¡¡¡Tendría que haber pedido uno!!!! ¡¡Si conozco como funcionan los aparatos!!

Y mala suerte. A que llorar sobre la leche derramada con todo el trabajo que tengo por delante y contrareloj. Con mi propio disco duro (el de mi cerebro, si es que ése funciona esta vez!!!) a full tratando de recordar, reconstru¡r y rediseñar.

Lección aprendida (cómo no...)

miércoles, 6 de julio de 2011

Feliz Cumpleaños a mi!!

(en la oficina...otra improvisación)
Sí, es mi cumpleaños. Mi dibujo refleja mi humor de hoy día y ha sido un poco como volver a ser niña. Hace tiempo que no recibía tantos saludos, y hablo de saludos, no regalos. Hablo de abrazos y buenos deseos ( con lo mala que suelo ser para el contacto físico).

Mi nuevo trabajo, del que ya les había hablado, tiene muchas cosas que me gustan. Sobretodo con el trato al personal y las cosas pequeñas que hacen la vida más grata. Cuando alguien celebra algo, cumpleaños, nacimientos o sufre algún duelo, se le envía una tarjeta al afectado y un correo , ambos diseñados por mí claro (para eso es mi área), a todos para que estén enterados. Eso hace que todo el mundo esté pendiente de los festejos. Se suele escuchar por los pasillos ¿Alguien cumple años hoy? y todo mundo desfila por su oficina.

Hoy me ha tocado a mi, y aunque no he cumplido los dos meses aún, han venido desde muy temprano, desde el junior hasta el gerente general. Algunos hasta trayendo unos dulces o galletas que han dejado sobre mi escritorio.
Lo que más me ha sorprendido es que el grupo con el que usualmente almuerzo en el casino, hoy me ha invitado a un restaurant cercano y hasta se han puesto de acuerdo para regalarme un gorrito y una bufanda porque se han dado cuenta lo friolenta que soy ¡Hasta han hecho una tarjetita con sus propias manos! y cada uno ha escrito buenos deseos.

A esta hora me voy a cenar con mi novio que me ha invitado a un lugar sorpresa. Y me voy con una sonrisa, porque pese a estar lejos de mi familia (que me ha llamado tempranísimo y me espera el fin de semana) y todos los que por años han apagado las velas conmigo, me hicieron sentir como en casa otra vez, como esos cumpleaños con las amigas del alma del colegio.

Me quedé pensando en como la felicidad es tan simple.