Cansancio

Dibujo con lápiz pasta  filtrado en Photoshop

El reloj llamando una, dos, tres..diez veces. Suspiran los párpados pesados dejándome abrir los ojos apenas. Despierto. Falta todavía hora y media para el amanecer.

Mi nula habilidad para retener calor hace que me arrope por capas y termine como un pesado oso al que apenas se le ven los ojos tras la bufanda.
Si hubieses nacido oso, a estas horas dormirías un sueño largo que termina en flores y pradera, en polen y anhelos. - buen punto.

Aún así sigo sintiéndome como un animal lento y pesado inmovilizado por el frío.
El frío es sicológico - mmm...claro.

Después del ejercicio y la ducha, la carne y la piel comienzan a gruñir.
 Bien! estamos vivos. Hora del desayuno.

Quieta frente al PC el calor escapa a velocidades ciclónicas y toda la energía de los km de trote matinal comienzan a escapar por lo poros.
Remedio casero: Sobredosis de té negro.

Tirito, literalmente, demasiadas horas, me agota. La arena del reloj acampa sobre mi espalda. Me veo en mi cama, arropadita, con una sopa de pollo.

- "Srta. la están esperando en la Sala de Reuniones".- aahhh un momento.
De vuelta al mundo real.

Las horas avanzan mientras un dolor fantasma en uno de los tendones amenaza con bajarme de las carreras de la temporada. ¡No puede!- creo que sí. Para tranquilizarme me prometo un masaje en cuanto retorne a casa y una visita al kine en breve.
¡Cómo me voy a lesionar todos los inviernos!- mmm... cruza los dedos que no. 

Cierro los ojos hacia dentro y recuerdo a cierta niña  sin miedo a la escarcha
 ¡¡¿Dónde te fuiste?!!


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¿Vino por casualidad? Las casualidades no existen.

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