martes, 21 de junio de 2011

Solsticio

(Bahía Pelícanos, Horcón.V región, Chile)

Hoy a las 13:16 horas ha llegado oficialmente el invierno, aunque la tormenta lo venía anunciando desde el sábado con bombos y platillos.

Un nuevo solsticio.
No sé porqué razón la palabra me suena a embrujo y sueño con seres mágicos danzando alrededor de una fogata, lanzando hechizos, cantando a la luz de la luna en un bosque a orillas del mar.

Reconozco que para vivir me gustan las grandes ciudades y su bullicio (por algo estoy radicada actualmente en Santiago), sin embargo soy mujer de la costa y debo escaparme al mar cada tanto, porque me gusta dormir al son del rompeolas y acunarme con la melodía de las gaviotas en la playa.

Menos mal que este país tiene una costa extensa y cercana, apenas a hora y media de la cordillera. Costa plagada de un sin fin de pequeños poblados donde puedes encontrarte con esos seres mágicos y conversar con la naturaleza, donde puedes hacer tu propia fogata a la luz de luna para festejar el solsticio, donde todos los bosques se caen inevitablemente al mar.

Este fin de semana, la tormenta (una de las mejores que he visto en años) me sorprendió en la costa y he saboreado el invierno con toda su furia. Me ha mirado de reojo justo antes de azotar mi cabeza mostrando toda la belleza de su gris azul.

Me he traído en los pulmones toda esa brisa. Y un poco de las gaviotas, y un poco de sal. Y hoy, a la hora del solsticio, el invierno me ha hecho un guiño: desde la cordillera nevada, en la cima, el sol tras los nimbos se ha puesto a llorar.


(Playa Chepica, El Tabo. V región, Chile)

miércoles, 15 de junio de 2011

Días de invierno

(en la oficina sin lápices, apenas un dibujo en el pc...)

Extraño las horas de luz, es lo que menos me gusta del invierno.
Me levanto tempranísimo, cuando llego a la oficina apenas ha aclarado y a la hora de salir ya está oscuro denuevo. Y, aunque adoro mi trabajo siento que pierdo las mejores horas del día detrás del escritorio.

Para constrastar un poco lleno de color mi ropero y cabellera, que si no el ánimo también se me pone gris apropósito de nada. Esta semana he pegado unas fotos gigantes de París y Nueva York en mi oficina para sentirme menos encerrada y el que ha entrado ha comentado alguna añoranza, anécdota de viaje o suspirado por unos cielos que no conoce.

Contra todo pronóstico este invierno ha sido movido. Llevo un mes en mi nueva empresa y cargo y hoy el boss me ha felicitado. Dice que le he dado un aire nuevo a la marca y las estrategias y que todo el mundo está contento con mi trabajo, de hecho se aprobaron todas mis nuevas propuestas en tiempo récord y asignado unos proyectos bastante interesantes. Justo hoy que venía pateando las piedras por los madrugones y el frío...pensando, en esas horas con las ideas entumecidas, que me iba a tomar un tiempo sabático sólo para dormir.

Supongo que estamos poco acostumbrados a recibir elogios pues pude notar como me sonrojaba (porque me quemaba la cara) mientras se comentaba mi trabajo y además de asentir creo que esbocé un tímido gracias mientras seguía analizando y explicando mis propuestas.

De todos modos la reunión me ha traido rayos de sol ficticio y he andado de humor primaveral todo el día.

Creo que los pensamientos se van condicionando y que mi rechazo al invierno es producto de años de encerrarme si había lluvia (cuando era chica si llovía ni siquiera me mandaban al colegio) y de repetir mil veces que odio el frío. Si es así empezaré a jugar a la inversa. Estuve pensando en eso toda la tarde y como no traje los lápices de colores hice el dibujo de arriba con el mouse, para adelantar, porque si no lo dibujo se me olvida y mañana me levanto otra vez refunfuñando.

Siempre digo que las cosas son lo que uno proyecta, alomejor para estas cosas simples, como aceptar no más que es invierno, también opera así.

Así que me retiro, con el ánimo de mi dibujo, porque cuando todo está bien, un día gris debe tener algún otro significado.

martes, 31 de mayo de 2011

Buscando el ritmo adecuado

(Ilustración de Clara Luna Rodriguez)

Me suele suceder agobiarme con demasiadas cosas. En ese afán hiperkinético de estar siempre en movimiento, voy diciendo que sí a cuanto proyecto me parece interesante, siempre pensando que a la vuelta de la esquina está lo que ando buscando y no quiero que se me pase de largo porque alguna preocupación menor me distrajo.

Y entonces me desdoblo. Se ponen a trabajar al unísono, la Kika perfeccionista, la creativa, madrugadora y guerrera. Aunque también la estresada y pendenciera que no me da tregua y, cronómetro en mano, castiga mis retrasos y fallas.

Díficil convivir con todas ellas por estos días, y hoy, con muchas horas de trabajo pendiente aún, parto al doctor porque el trasnoche pasa la cuenta en estos días fríos. Y voy, aunque cruzando los dedos por un remedio mágico que me devuelva las horas.

Me gustaría descubrir el punto medio entre estar detenido y funcionar a toda máquina. Porque a este ritmo, imposible el crecimiento sostenido. Un día mi organismo se declara en huelga y no responde más, aunque sea por unas ovejas más que contar.

¿Cómo se puede ser una y mil a la vez?¿Cómo se pueden querer tantas cosas y pretender que funcionen sin establecer jerarquías?¿Cómo se puede andar en este carrusel en que cada tanto una meta se alcanza y otra nueva corre a perderse en el horizonte?

Y sí, estoy contenta, pero agotada... y aunque creo en los cuentos y la magia, soy nada más humana y a estas horas se me cierran los ojos, se me doblan las piernas.

Elegir, tomar una decisión, un camino. Discriminar sin sentir que lo que abandono podría llevarse mi vida. Obtener la sabiduría de aquellos que van más despacio, pero que llegan mejor parados al final.

martes, 17 de mayo de 2011

Probar nuevos sabores

(Ilustración de Antonio Lorente Navarro)

Es bien sabido que jamás me han gustado las fórmulas, así que dejen de preguntar cuando me compro una casa, cuando me caso, cuando tengo hijos. ¿Así que ahora tocaba formar familia? Bien por los que quieran, yo... Paso.

¿Que soy egoísta?
Más egoísta el que cree que tiene derecho a opinar sobre mi vida. La felicidad es tan diversa, que lo que a ti te hace bien a mí me da lo mismo o viceversa. Es la gracia de ser distintos, los caminos son múltiples, las variables infinitas. ¿O te imaginas yendo como borregos hacia el mismo lugar?

No importa si no entiendes de que manera y hasta que punto soy feliz, yo tampoco entiendo a aquellos para los que las cosas son tan simples como seguir los formalismos sociales de moda, pero los respeto. He comprendido como algunos pueden ser tremendamente felices con cosas que me parecen descabelladas, los he observado de cerca y en este punto de mi vida siento que todas las opciones son válidas si te hacen bien.

Como cuando preparas un plato. Aún con los mismos ingredientes y la misma receta, siempre queda diferente según la mano, según lo que cada cual agregue de su propia cosecha.

Y a mí, en la cocina y en la vida, me gusta probar nuevos sabores, asumir ciertos riesgos. Si no me gusta, lo preparo distinto la próxima, le quito algún ingrediente, le agrego otro.

No voy a seguir la receta que quieres que siga. Funcionó para ti, está bien, ¿Pero quién dice que vale para mí también? De veras no conozco dos recetas que preparadas por personas distintas salgan idénticas.

Los estereotipos para los estudios y las estadísticas. Asumiendo que la perfección no es posible sólo tratar de mejorar, aprender, esforzarse y ser feliz.
¿Alguna receta ya escrita para ello?
Claro que no... sólo animarse a probar!!!!

jueves, 21 de abril de 2011

Alice in Wonderland

(Ilustraciones clásicas del cuento por Sir John Tenniel)
Hay días difíciles, hoy seguro es uno de esos. No puedo saber si todo saldrá como quieres, porque no conozco el futuro, pero podría asegurar que todo estará bien aunque se resuelva de distinto modo, aunque implique un cambio no presupuestado de ruta.

Hoy tal vez te parezca que para algunos la vida es fácil y simple, y que con menos esfuerzo y lágrimas han conseguido llegar mucho más lejos que tú. Díficil asumir algo así como verdad, pero aunque así fuera ¿Cuál es la diferencia?

Yo prefiero pensar en la vida como una aventura, y con lo que me gustan los dibujos, como un cuento. Tal vez haya quienes vivan como príncipes y princesas, quién sabe. O cantando (como en las películas de Disney) con una orquesta bajo el mar.

Y estamos los que caímos al País de las Maravillas, que tiene de maravilloso, lo mismo que de terrorífico. Que no es fácil, que tiene mil rutas alternativas y algunas que hacen círculos, donde ver el camino se hace mucho más difícil, donde para atravesar una puerta hay que haber crecido, llorado, nadado, seguido a un conejo que es casi una ilusión y vuelto a empezar.

Pero la de experiencias e historias que hemos vivido, con tanto miedo a veces, que la felicidad es como un oasis y una vez que la atrapamos ya no la dejamos ir.

¿Cambiarías eso por la orquesta de sirenas bajo el mar? Yo, ni en un millón de años. Aunque deba volver a empezar cien veces. El País de las Maravillas tiene la facultad de sorprenderte cada vez.

Sólo quiero decirte que a pesar de la distancia no estás sola, en mi país mágico puedo volar a abrazarte y si cierras un poco los ojos verás que ahí estoy.

Vas a ver amiga como Wonderland tampoco nos defrauda esta vez.

lunes, 11 de abril de 2011

La primera lluvia

(Ilustración de Eugenia Novati)

Ha caído la primera lluvia. Las hojas han resbalado de los árboles con la fuerza del agua y por la mañana el Otoño se ha adueñado de golpe de aceras y esquinas.

Ha caído la primera lluvia. Comprendo que el invierno ha sido invocado y se acerca a velocidad ciclónica, puedo oírlo en el viento que ha cambiado su textura, puedo saborearlo en la neblina matinal.

Se me ha antojado una taza de chocolate caliente y los discos de Yann Tiersen en las calles de París.

Se me ha antojado un abrigo rojo y una cartera verde porque el cielo se ha vuelto gris.

Miro al sol que sonríe lejano debajo de un colchón de nubes, despidiéndose.

Por alguna razón que poco comprendo me rondan ciertos recuerdos de la infancia, de otras lluvias, anudando la nostalgia en mi estómago.

Cuando era chica, en los días de lluvia, mi mamá nos dejaba quedarnos durmiendo hasta tarde y amasaba sopaipillas con zapallo para la hora del té.

Cuando era chica, mi mamá nos tejía bufandas y chalecos de lana todos los años, y en las noches más frías le pedía a mi hermanito menor que se metiera a mi cama como guatero para poder dormir.

Ha caído la primera lluvia y el aroma esta mañana es otro, el cielo es otro y tal vez hasta yo, sea otra también.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El conejito blanco


La otra vez un amigo dio sin querer con este blog. Y aunque no tiene mi nombre real en ninguna parte, si tiene algunos de mis dibujos y me reconoció en seguida (vale decir que todos mis lectores, no muchos por lo demás, pertenecen a la blogósfera, sólo nos conocemos por letras, única excepción la señorita Alexixis, ex discípula y hoy amiga personal) Tuvimos una charla similar a ésta:

Él : Hola conejito blanco.
Yo: ¿¿¿???? A tí que bicho te picó si se puede saber.
Él: Que si no te conociera como te conozco y sólo hubiese leído tu Blog pensaría que eres de esas minas que usan moños rosados, dulces como un candy ...así que de ahora en adelante te diré conejito.
Yo: ...seguro te atrevas a ver como te va.
Él: Jajajaja...ya sé que ésa es pose conejito, no te hagas la dura.

Y ver como se ha reído. Y yo me he quedado pensando y me ha entrado algo así como pánico escénico y no he vuelto a escribir desde entonces dándole vueltas a eso.

Mmm... no sé que impresión tendrán ustedes de mí, pero conejito de moños rosados?? lejos, lejos.
Supongo que la personalidad de todo el mundo tiene sus matices y que a algunos, como yo, matizan más que otros. A ver:

-Me encantan los dibujos y los cuentos infantiles, pero no los niños de carne y hueso (tengo super poca paciencia)
-Soy amable con la generalidad del mundo, pero sin intimar demasiado (amigos apenas contaditos con los dedos)
- La tolerancia no es un don con el que haya nacido, pero desde hace algunos años y con "gran" esfuerzo la practico.
- Puedo pasarme mil horas leyendo.
- O inventando carretes de aquí a fin de año.
- Un poco como todo el mundo, a veces muy buena, a veces no tanto, a veces sin comentario...

Sólo quería aclarar eso para el que se quedó con la impresión equivocada. Y a ti, como me vuelvas a decir conejito te corto.

martes, 18 de enero de 2011

Rayos de sol para compartir


Hace rato estaba pensando en hacer una listado evaluativo del 2010 . Antes solía hacerlo al finalizar cada año, como para filtrar el aprendizaje y porque desde lejos (aunque sea un lejos más cercano) las cosas suelen verse distintas.

Pero ya era, es 18 de enero y el año partió no más, sin que tuviera tiempo para mis reflexiones. Así vivo últimamente, inmersa en muchas cosas; el trabajo, el gimnasio, los carretes, la playa, el freelance, los compromisos. Me acuesto siempre demasiado tarde, por la razón que sea (mucho trabajo o mucha vida social), y me levanto apenas, pero tempranísimo. Sin embargo creo que funciono mejor así, a Full, haciéndole huequito a todo lo que venga, en un día que a otro podría resultarle de terror, sobretodo en esta época donde los que no estamos de vacaciones aún buscamos al menos un happy hour (salud por eso!! jeje).

Baste decir que el 2010 fue un buen año, inclusive con lo de la Cata (que está bastante bien y es la niñita más risueña del mundo). Como dice mi hermana 'Hay cosas muchos peores', y eso se aprende en las Salas de Espera en la Clínica. Por lo demás suelo ser de aquellos optimistas empedernidos y cuando la miro y me sonrie todo se ve perfecto.

Y aquí le robo a Pelusa y Diana la idea de su blog y en vez de la evaluación pienso en todas las cosas que me hacen feliz hoy, las grandes y las pequeñas, las profundas y las superfluas, las trascendentales y las que sólo me importan a mi.

Qué es lo que activa actualmente mis endorfinas????

- La Cata, tan chiquitita todavía, que nos enseña todos los días de fortaleza con su hermosa sonrisa de 4 dientes.
- Mis hermanas y primas partners de las todo terreno, lo mismo para llorar que para armar el mejor de los carretes.
- Mi trabajo (si, a veces me estresa un poco), que hace que mi mente esté constantemente activa. Tengo más ideas de las que alcanzo a plasmar y eso, en mi área, se agradece.
- Mi media naranja (medio pepino, media pera...whatever), que me hace sonreír desde que despierto y siempre encuentra algo pequeñito para sorprenderme.
- El verano y todo lo que conlleva (las vacaciones, la playa, los happy hour, las horas extra de luz, etc)
- Mi rutina gimnástica de invierno que se llevó 2 tallas y trajo 2 bikinis preciosos :D
- Nuestro viaje de vacaciones (ya falta cada vez menos), este año hemos planificado algo especial.

Aunque me asuste reconocerlo (y que el diablo se haga el sordo) me siento afortunada, y ¿Porqué no decirlo? Feliz.

Me acordé de un cuento de Alicia Morel (una escritora chilena), de un duende* que guardaba el sol en los bolsillos y lo encerraba en frasquitos para calentarse en la estación fría. Yo guardo un poquito para ustedes y se los envío a los que están en invierno o los que están tristes, porque dicen que la felicidad compartida tiene mejor sabor.

*en el libro infantil ¨La Hormiguita Cantora y el Duende Melodía¨

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Mis duendes de Navidad



La navidad siempre me trae recuerdos felices, y no estoy hablando de regalos o juguetes, sino de una emoción especial que empezaba el 1 de diciembre al adornar el árbol, y se hacía extensiva al escribir tarjetas de saludo (cada vez menos usada), preparar los regalos sorpresa para los hermanos ( éramos 5 y teníamos poca plata así que había que ser creativo), hacer galletas de glacé con mi mamá a 36ºc (mi pueblo es de terror en verano) y prepararnos para la cena de Nochebuena (cuando éramos bien, bien chicos mi mamá nos perfumaba en pijamas para recibir al pascuero).

Este año armé el árbol recién el Lunes 20 porque habíamos perdido la llave de la bodega del depa (que está en el subterráneo del edificio y que sólo abrimos una vez en enero pasado para guardar las cosas) Sin embargo aún siento la misma emoción de verlo encendido, llenando de recuerdos mis nuevas paredes, trayendo los duendes, no de navidad, sino de mis hermanos cuando eran chicos, de las obras teatrales que montábamos (villancicos incluidos) en el living de la casa, de los amigos de la villa con que esperábamos impacientes la medianoche.

Si me preguntan ahora no recuerdo ningún regalo en especial, sólo muchos momentos felices de cuando vivíamos todos juntos, que nos hacían esperar la navidad con ansias y que convierten esta fecha, aún hoy, en un momento para compartir.

Para esta Navidad, 3 de 5 ya tienen su propia casa (me incluyo) sin embargo nos juntaremos todos y habrá un nuevo miembro de la familia en la celebración, mi pequeña sobrina. Tal vez llegue un momento en que ya no sea así, en que estemos más lejos geográficamente, en el que alguno de nosotros ya no esté o simplemente adquiera otros compromisos , no lo imagino ahora, pero creo que alguna vez será y estará bien, pero me alegra constatar producto de estas fiestas, lo unidos que somos, lo amigos (porque no todos los hermanos, menos cuando son tantos, tienen la relación que nosotros tenemos), los lindos recuerdos que compartimos y lo importante que ha sido contar con mi familia de respaldo.

Entonces sólo tengo un deseo para estas fiestas. Que mis duendes sigan ahí, unidos por ese lazo invisible que nos mantiene cerca a pesar de las distancias, a pesar de que hoy día, cada uno tiene también su propia felicidad lejos de los otros.

No me importa la opinión de aquellos que odian el consumismo y pregonan que esta fiesta es sólo el paraíso de las multitiendas. Cada cual le da su propio significado, yo compro regalos porque me gusta obsequiar a los que quiero, y por un momento paro mi quehacer ( que siempre me excede) y elijo para cada quién algo que sé le va a gustar (porque lo conozco de memoria) y en ese pequeño momento en que lo descubre y sonríe, lo entiende.

Las cosas son lo que nosotros elegimos que sean y yo, para esta navidad y para siempre, los elijo a ellos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Life Soundtracks #1

Hoy cuando caminaba a la oficina, cuando tomaba el metro con los audífonos puestos, me pareció que el mundo era como un video clip. Sé que nadie oye lo que yo oigo en ese momento, y aún así parece que se movieran al ritmo de mi música y las letras que me susurran o gritan.

Se me ocurren mil historias asociadas a los rostros, historias que se me cantan al oído y pienso que alguna vez, en un momento lejano, estas melodías me traerán de vuelta a este punto. Como cuando oyes esas notas que te transportan a la infancia o a algún lugar en particular, un amor que ya fue, un momento que se perdió, lo que añoras o lo que simplemente olvidaste.

Aunque para nosotros, fuera del cine, es díficil saber cuando termina una película y empieza otra.

sábado, 9 de octubre de 2010

Días que podrían ser mejores

"Depresión" por Vincent Van Gogh

Puede que sea cierto eso que dicen. Las cosas malas nunca vienen solas. Siempre llegan en oleadas y nunca sabes cual es la última. Algunos creen que es la vida tratando de enseñarte algo que no quieres aprender, o señales de andar equivocando los caminos. A mi sinceramente ya no me interesa cúal es la razón. Estoy cansada y bajoneada, no digo deprimida porque no sería cierto, hace falta mucho más para sentirme derrotada, simplemente me agota todo este vaivén.

Ayer en Providencia me robaron la cartera. Sé que suena a trivialidad, pero ¿han visto los tamaños de las carteras actualmente? Así que aparte de perder la mitad de mi presupuesto mensual (que justo había sacado del Cajero para pagar y comprar cosillas varias... ley de murphy, jamás porto tanto efectivo!!!!), perdí todas mis tarjetas y documentos. También mis hermosos lentes nuevos (los que mencionaba en un post anterior), mis lentes de sol, mi croquera de ilustraciones, mis rotuladores , mis lápices de tinta, mis pendrives, mis respaldos, mi reproductor, mi llavero de chanchito, mis cosméticos, todas las fotos de recuerdo de mi billetera, 3 pares de aros favoritos... y otras cosas que seguro iré recordado en tanto pasen las horas.

Sí, me va a faltar esa plata y me complica. Pero extrañé despertar hoy sin todas las otras cosas que uno acumula en el tiempo. Jamás había notado que guardara tantas cosas de valor, más sentimental que monetario, en mi bolso.

Anoche me dormí llorando de pura rabia y pena también. Después dicen que uno es intolerante porque no soporta los flaites, y ayer uno de esos se llevó todas mis cosas y seguro terminó carreteándose mi plata en algún lugar, vendiendo a luca lo que podía vender y mis preciados tesoros fueron a dar a algún basural.

Hoy hay un día precioso, es el Maquinaria Festival que puedo ver desde la azotea de mi edificio (no fui justamente para ajustar mis platas con tanto concierto, claro que con la plata que se llevó el ladrón habría ido al vip de este y otros conciertos más) y vienen unos amigos que invitamos para verlo todos juntos con asadito y todo. No cancelé nada aunque tengo los ojos hinchados y todavía mucha rabia atorada.

No es el fin del mundo claro, aunque agradecería se acabara toda esta racha de una vez. ¿Algo que aprender?

El tiempo que todo lo cura

"No puedo volver al ayer porque ya soy una persona diferente" Lewis Carroll La etapas de Crisis te permiten un conocimi...