Ilustración de Patricia Metola
Mi estación favorita del año se acerca veloz. Y sí, soy alérgica al polen y a los plátanos orientales, pero no me importa en absoluto la congestión ¡Adoro la primavera! las flores asomando su nariz entre las hojas, las nubes blancas y limpias a pintones en el cielo, el viento de septiembre derribando volantines, las ventanas abiertas y el sol entrando por todos lados.
El fin de semana nos hemos cambiado de departamento ¡Al fin a las alturas y con vista de todo Santiago! Y como las orugas que se transforman en mariposas le hemos dado a nuestra casa aires nuevos y hemos comprado sillas rojas, cortinas de colores, plantitas y flores (entre muchas cosillas más).
Ahora tenemos una terraza en el living y también en el dormitorio, donde la luz natural me despierta tempranito en las mañanas del week end (que los días hábiles yo me levanto una hora antes que el propio sol). Y ahí hemos puesto nuestro arbolito esperando con ansias sus primeras flores.
Es como tener una croquera nueva. Con todas las ideas dando vueltas y las hojas blancas esperando que se plasmen.
Todavía hay muchas cajas esperando ser abiertas porque la semana ha sido full en la oficina y el tiempo escasea. Pero ya vamos haciendo una lista que está pegada en la puerta del refrigerador con todas las cosas que se nos ocurren o que faltan, para ponernos a trabajar sábado y domingo.
Mañana inauguraremos con una cena para los dos celebrando este aniversario en las alturas. Y yo todavía pensando en alguna sorpresa (más sorprendente que todas las cosas buenas que nos han pasado en este tiempo en la capital) y feliz y agradecida de tantas sonrisas.










